Recomendamos: Los chivos expiatorios del gobernador de Tabasco para dar carpetazo al crimen de un periodista, por Pedro Esteban Roganto

Para nadie es un secreto que México se encuentra en la lista de naciones más peligrosas para ejercer el periodismo, justo al lado de países que a diferencia del nuestro, tienen muchos años de vivir conflictos armados, guerras civiles, invasiones extranjeras o gobiernos despóticos, como Afganistán, Siria, Irak y Filipinas.

Los informes oficiales indican que desde el año 2000, más de 100 comunicadores han sido asesinados en el país y el sexenio de Enrique Peña Nieto ronda la cifra nada halagadora de los 40 asesinatos y cerca de 2 mil agresiones documentadas a reporteros. El periodismo se ha vuelto una especie de trabajo de suicidas, un deporte extremo, en el que si bien te va sólo te besuquean o te dicen “corazoncito” para no darte información.

Uno de los 11 los comunicadores a los que se les ha privado de la vida en lo que va de 2018 es el tabasqueño Juan Carlos Huerta, asesinado el pasado 15 de mayo. Lo conocí profesionalmente por amigos comunes y me parecía un comunicador que daba espacios a la crítica pero sin tomar partido y sin exagerar, y haciendo lo que muchos en este medio no hacen, interrogar a los declarantes sobre las pruebas o motivaciones de sus señalamientos. Sus programas en la radio a medio día y en la noche, en principal televisora de Villahermosa, eran los de mayor auditorio.

Una muestra de la influencia que tenía Huerta Gutiérrez en la sociedad tabasqueña era su presencia en redes sociales. Su página en Facebook “Panorama sin reservas” llegó a tener más de 530 mil miembros, ciudadanos a los que él les abrió espacios para exponer sus comentarios, señalamientos y críticas. Un estado como Tabasco, en el pantano, abandonado por la mano de Dios y con un gobierno bastante inepto y bajo sospecha de corrupción, como el de Arturo Núñez, genera cientos de comentarios todos los días en los que se pide al gobernador electo, Adán Augusto López Hernández, que no otorgue impunidad al perredista.

Y es que no es para menos el reclamo de las redes sociales contra Núñez, que como candidato, propuso poner orden a un estado saqueado por priistas como Roberto Madrazo y Andrés Granier, pero que en los hechos, sólo ha logrado ahondar la crisis social y económica del estado, marcada por ser la entidad con la más alta tasa de desempleo de México, y donde el 96 por ciento de sus habitantes se sienten inseguros de salir de sus casas.

Mientras el gobernador era premiado la semana pasada por la Academia Nacional de Historia con la Gran Orden a la Victoria de la República, en Tabasco se difundía que su gobierno compró un dron para tareas de seguridad, en 12 millones 700 mil pesos. La indignación social ante este hecho estriba en que Arturo Núñez y sus colaboradores, además de rateros, creen que los tabasqueños son unos tontos. No hay, no existe ningún dron con ese precio en ningún país del mundo, ni siquiera en Letonia, donde compraron el equipo. Por si fuera poco la burla, Núñez mandó como “información clasificada” durante cinco años todos los detalles de esta operación.

Más información: http://bit.ly/2Op15CC

 

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