En 2010 los operadores de Beltrán acordaron apoderarse de la distribución de drogas en la Ciudad de México.
La madrugada del 6 de octubre de 2010 una familia fue asesinada en el Ajusco. Muy cerca de las cuatro de la mañana un grupo de hombres que portaban el uniforme de la Policía Federal irrumpieron en el domicilio de Clemente Sánchez Pérez. Lo mataron a las puertas de su casa.
Luego extrajeron a una mujer y a tres jóvenes y los subieron a una Lincoln Navigator. Eran la esposa y los hijos de Clemente Sánchez Pérez. Los encontraron acribillados a las siete de la mañana dentro de la misma camioneta en la que se los habían llevado.
Adentro había una cartulina firmada por “La Nueva Administración”.
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