Organizaciones sociales combativas a la hora de defender a su grey no han dicho una sola palabra ante las amenazas de muerte contra De Mauleón.
Gil caminó sobre la duela de cedro blanco de su amplísimo estudio y caviló: las amenazas de muerte que un narcomenudista le hizo en Twitter a Héctor de Mauleón no solo han puesto al descubierto un edificio de la colonia Condesa dedicado al crimen y manejado por el hampa, esas amenazas han descubierto a los campeones de las causas nobles, los defensores profesionales de los periodistas. Organizaciones sociales combativas a la hora de defender a su grey no han dicho una sola palabra ante las amenazas de muerte contra De Mauleón. Es natural que así sea, De Mauleón ejerce un periodismo libre que nada tiene que ver con el dogma de quienes mezclan la lucha social con la información. Si no piensan como nosotros están contra nosotros, te pagan en los sótanos de Gobernación y en la azotea de la Jefatura de Gobierno y en el mezanine de Sedesol. Es decir, la infamia como postura política. Con la pena, pero si te han amenazado de muerte, no diremos esta boca mía.
Ya se había referido Gil a estos defensores ausentes de los periodistas a propósito del asesinato de Elidio Ramos, reportero de El Sur, en Juchitán, Oaxaca. Siempre viene a la mente de Gil la organización Artículo 19, que se acoge a la declaración sobre la libertad de expresión (ción-cion) y la prevención del extremismo violento. Quizá Artículo 19 defiende solo a periodistas muertos y a periodistas que piensan comme il faut. Si usted es periodista y lo amenazan de muerte y comulga con las ideas centrales de estas organizaciones, lo defenderán a capa y espada, pero si su pensamiento se aleja de las posturas clásicas de la prensa combatiente, por llamarlas así, se rasca usted con sus uñas y hasta luego. ¿Defensores o simuladores? Nosotros que viajamos por el mundo defendiendo periodistas no decimos nada cuando unos hampones amenazan a quien los ha exhibido. Por eso estamos comoestamos. En fin.
Arne
Gil desayunó con la noticia de que Arne aus den Ruthen renunció al extraño cargo de city manager en la delegación Miguel Hidalgo. Gil quiere ser city manager, ¿alguien puede contratarlo? Resulta que Aus den Ruthen litigará contra la clausura que el Instituto de Verificación Administrativa impuso en un edificio propiedad de la familia de Arne. Gamés pregunta al viento y a su corazón simple: ¿qué le habría parecido al city marquet manager si un hombre armado de un celular hubiera transmitido por Periscope la clausura? Aquí, en Tiburcio Montiel 16, colonia San Miguel Chapultepec, veamos cómo cierran las puertas de este edificio.

