lunes 27 mayo 2024

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por etcétera

Desde hace tiempo, Andrés Manuel López Obrador muestra desprecio, por una parte, a los medios de comunicación, la prensa, a la que califica, ataca, demerita continuamente, con declaraciones como la que hiciera una vez que ganó la Presidencia de la República en la pasada elección, “para los medios va a haber poquito… porque el dinero es bendito” o “que existen camajanes —holgazanes— del conservadurismo, de la prensa fifí” que no quieren que se afiance su proyecto de cambio.

Las actitudes que ha tenido en las últimas semanas con reporteras que cubren su agenda diaria al llamarlas corazoncitos o darles un beso en respuesta a los cuestionamientos que hacen, pero no solo es el ahora presidente electo quien descalifica a los medios, también lo hacen también sus simpatizantes, que no aceptan critica alguna, o sus colaboradores más cercanos, como el caso del productor y periodista Epigmenio Ibarra, de quien se dice que en una reunión que tuvo con la bancada de Morena en la Cámara de Diputados les recomendó que se cuiden de la prensa, porque “los medios quieren destruir a Morena”.

A todo esto se suma el foro Hacia una agenda legislativa en materia de comunicación pública que se llevó a cabo el pasado lunes 24 de septiembre en la Cámara de Diputados con el fin de discutir una nueva Ley General de Comunicación Social, que según los morenistas dé soporte a la realidad que se vive. “Ya no podemos tener un marco legislativo que trate de sostener un modelo de comunicación y control político que ya se agotó”, señaló el coordinador de Morena en la Cámara Baja, Mario Delgado.

Ante este contexto las opiniones entre el gremio periodístico se dividen, pues hay quienes afirman que no pasa nada, que son simples declaraciones, “hay que esperar a que asuman el poder el 1 de diciembre” para realmente ver su comportamiento y las acciones que tomará el nuevo gobierno lopezobradorista. En contraste, hay a quienes les preocupa esté escenario que se vive con la relación de López Obrador, desde que era candidato, y los medios de comunicación, pues consideran que estas declaraciones y actitudes son focos rojos que se deben tomar en cuenta, ya que puede estar en riesgo la libertad de expresión.

El buen comportamiento de los medios

En opinión de Marco Levario Turcott, director del semanario Etcétera, “el presidente electo, sus seguidores y en particular su equipo de trabajo, tienen una concepción de los medios de comunicación que implica un enorme desafío para el ejercicio periodístico”.

“Ellos, el presidente electo naturalmente, su portavoz —Jesús Ramírez— y Epigmenio Ibarra, connotado apoyador de Andrés Manuel López Obrador que dijo que los medios de comunicación pretenden acabar con la cuarta transformación, tienen la concepción de una prensa que no es plural, que no puede ni debe ser critica del próximo gobierno, porque si lo es, tiene alguna intencionalidad política o económica y siempre hay tras bambalinas una serie de incentivos que resultan inconfesables, así lo han dicho estos tres personajes”, apunta.

El articulista asegura que, con ello, “lo que hacen es descalificar lo que implica el trabajo periodístico en distintas vertientes: una, porque no comprenden que la sociedad es plural, heterogénea y diversa. En esa perspectivas los medios de comunicación representan esa heterogeneidad y esa pluralidad”.

“Dos, porque los medios de comunicación además del servicio público que desempeñan cotidianamente son actores políticos no sujetos al entramado institucional como ocurre en México y el mundo, así como sus motivaciones políticas existen como en todo el mundo. El elemento clave está en los contenidos que ofrecen su verisimilitud, su aporte social, etc., y esas son valoraciones que dan las propias audiencias, los radioescuchas, los internautas y los lectores”.

Como tercera vertiente —señala— “porque al pretender soslayar la pluralidad buscan una unanimidad que apoye en el mismo sentido en el que actúan buena parte de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, sin chistar, sin acotar, sin matizar al propio líder, así es como han tenido varios desplantes para descalificar a los medios que le son críticos”.

“Desde el desplante relacionado con llamarle a dos reporteras: corazón, corazoncito, como hizo Andrés Manuel para evadir una pregunta, pasando por la respuesta al cuestionamiento, por decirlo de alguna manera, que dándole un beso a una periodista para omitir la respuesta, y la serie de adjetivos que el propio presidente electo ha endilgado contra la prensa fifí y todos los que conocemos”, apunta.

Por eso, Marco Levario considera que es un grave error de su portavoz, Jesús Ramírez Cuevas, decir que no se trata de “un insulto, sino de una caracterización, es como si yo dijera ahora mismo: Jesús Ramírez Cuevas es un ignorante de los medios de comunicación, y que eso no es un insulto, sino una caracterización. El que pide enfrentar el debate de las ideas evade el hecho de que Andrés Manuel López Obrador al adjetivar a los propios medios está rehuyendo el intercambio público al que tiene derecho como político, además de que todos los políticos están dentro del escrutinio de los medios de comunicación”.

Más información: https://bit.ly/2DXypN0

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