Las campañas cerraban las puertas poco a poco. Hasta en sus más escondidos ostugos y apartados vericuetos (grandes palabras), la vida pública avanzaba rumbo al día de la elección. Se sabe, Liópez barre la escalera de arriba hacía abajo; ciertamente Gamés barre las escalera de abajo hacia arriba, pero es una deformación profesional. En Hermosillo, Liópez invocó al héroe del priismo, Luis Donaldo Colosio, y juró en su memoria. Rayos y centellas, Liópez ha jurado por uno de los más conspicuos integrantes de la mafia del poder. ¿O vamos a cambiar la historia? ¿No era Colosio el hombre de Carlos Salinas? ¿Hay un médico entre ustedes? Un juramento en la memoria de Colosio: “Juro ante la memoria de Colosio que voy a responderle al pueblo de Hermosillo (…) ¡Viva Colosio!”.
Acompañaba a Liópez el señor Alfonso Durazo, colaborador cercano de Colosio y funcionario del gobierno de Vicente Fox. La rueda de la fortuna y la rueda del infortunio: “Meade ha llevado a México a una estafa maestra, Anaya ha destruido a su propio partido y El Bronco ha demostrado que es un comediante de dos chistes”. Pas mal, para que más que la verdad, Durazo ha dicho algo interesante.
Liópez en Hermosillo: “En 2006 el PRI ayudó al PAN con el fraude para que me robaran la Presidencia, y en 2012 el PAN ayudó al PRI que se impusiera a Peña Nieto. Y en esta ocasión no se pusieron de acuerdo porque cuando se reparte mal el botín, hay motín”. Aigoeei. ¿Cómo la ven?, dicho sea esto sin ninguna intención de un albur. Liópez también juró por todos los trabajadores que perdieron la vida en la huelga de Cananea y los indígenas yaquis que fueron asesinados y reprimidos.
La nota de Misael Zavala de su periódico El Universal, en el acto de cierre de campaña en Hermosillo hubo gritos de apoyo a Napoleón Gómez Urrutia. Al mismo tiempo, Liópez dijo que “se respetará la libertad sindical. Nada de sindicatos charros. Nada de sindicatos blancos”. Gilga sufrió unos mareos que le impidieron caminar sobre la duela de cedro blanco. Ya todo es incomprensible, en fon.
Anaya
El equipo del Joven Tarabilla va y viene entre las llamas. La última y desesperada acción ha sido una denuncia penal contra José Antonio Meade y Enrique Peña Nieto por su participación en el fraude conocido como Etileno XXI, ligado al caso Odebrecht. Gil no duda que la denuncia pueda tener una raíz de verdad, incluso un tallo de escándalo, pero huele a gas y si encendemos la estufa esto va a dar un flamazo de padre y señor nuestro. Suena a una medida desesperada.
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