Recomendamos: Usted no circula, por Gil Gamés

A las seis de la tarde, la Ciudad de México era un horno de bollos: 29 o 30 grados centígrados y un aire espeso, sucio. Los capitalinos somos unos extraños mutantes. Respiramos una extraña mezcla de bióxido de azufre, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, algo de amoniaco y un poco de metano. Si Gil entiende algo, cosa improbable, quienes habitamos la ciudad somos casi inmortales pues no hemos palmado en el acto vital de la respiración; al contrario, lo que Gamés vio fueron largas filas ante los puestos de comida callejera, pequeñas ojivas de triglicéridos y lípidos con salsa de azufre y monóxido de carbono. Una muchacha sale a la calle, quitada de la pena a correr con su perro. La ciudad se ha convertido en el vaticinio de un profeta enloquecido.



A un pelito



Gil lo leyó en su periódico Excélsior. A la hora en que éramos los bollos del horno, la ciudad estuvo a punto de entrar a la fase 2 de Contingencia Ambiental en el Valle de México debido a los altos niveles de contaminación. En el monitoreo realizado a las 16 horas, se registró un máximo de 192 puntos Imeca, tan sólo a 8 puntos de que se desatara la emergencia. Porque Dios es grande, una hora después el índice descendió a 177 puntos Imeca.



Gilga se preguntó qué ocurre en la fase 2 de la contingencia y se enteró de que, para empezar, los coches de placas pares no circulan, al otro día los nones paran. La mitad del parque vehicular detenido (Gil siempre quiso escribir parque vehicular). Además, se suspenden las actividades en las dependencias públicas, escuelas, espacios deportivos y culturales. Gilga pensó: nadie lee, pero si leyeran quedaría prohibido. Las industrias deben reducir sus emisiones al menos en un 60%. Sabe Dios lo que sea eso, pero así es la cosa. O sea, una pequeña catástrofe.



Lectora, lector, si uno de ustedes ve la fotografía de Gil Gamés del ángulo superior derecho de esta página del fondo, no podrá sino reconocer en Gilga a un oráculo.



Así escribe el gran Gamés, oxigenado al máximo. Gil considera que la Fase 2 debe añadir precauciones extraordinarias y recomendaciones como éstas: sólo circulan bicicletas nuevas montadas por gente delgada; en la calle sólo pueden caminar los no fumadores, para esto basta con una sencilla operación: usted va a una clínica del Seguro Social y persuade a un médico de que no es fumador o fumadora y éste le entrega un salvoconducto para caminar por las calles donde se respira un aire sucio; un cuidado difícil, pero posible: aguantar las respiración, unos chinos han logrado dejar de respirar hasta seis minutos sin morir asfixiados.



Gil no cobrará la tarifa dinámica por estos consejos, los dona a la ciudad y sus habitantes y se conformará con una futura estatua ecuestre que las autoridades podrían poner frente al Palacio de Minería; total, si la que está ya se deslavó, una de Gamés cabalgando a todo meter, como un romano, se vería bien, dicho esto sin el menor asomo de albur patrio o ecuestre.


http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/usted-no-circula.html

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