Donde termina la ley comienza la tiranía
John Locke
El pasado domingo 11 de abril llegó a las instalaciones del INE la mal llamada “caravana por la democracia de Guerrero” encabezada por el militante y amigo personal del presidente López, Feliz Salgado Macedonio. Según las declaraciones del honorable candidato: “no se van a ir de este plantón hasta que se lleven la candidatura al gobierno de Guerrero”. O sea, no se van a ir hasta que doblen a la ley. Muy grave situación para la democracia en nuestro país.
Pero ahí no queda la cosa, se pone peor. El precandidato (o lo que sea) de Morena amenaza con que “no va a permitir que se pase por encima de la voluntad del pueblo y si no es candidato, no habrá elecciones en Guerrero”
El señor Macedonio dice que si se le retira la posibilidad de competir va a presentar una nueva impugnación ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y que sí o sí tendrán que resolver en consecuencia, esto es, a su favor. ¡Órale!
Para los que creemos en el respeto a la ley y en un árbitro electoral independiente, las amenazas de este prócer de la democracia nos dejan helados y seriamente preocupados. Quizá, me duele decirlo, estemos ya viendo una tiranía que traerá dolor y sufrimiento para todos.

Esta historia comienza cuando a pesar de las denuncias presentadas en contra de FSM por abuso sexual y violaciones, el jefe del ejecutivo decide que por encima de todo está su compadrazgo y que se “decidirá” si es candidato o no dependiendo de los resultados de una encuesta levantada entre los guerrerenses al modo de la del Aeropuerto de Texcoco, o sea una burla grosera para maquillar el dedazo. Como siempre, la misoginia eterna de AMLO y su demagogia.
Hay que decir que al presidente López le encantan estas encuestas que no tienen validez real. Gracias a una de estas encuestas la Sra. Sheinbaum fue designada candidata al gobierno de la CDMX (ante el berrinche ya superado del ahora senador Monreal) o se han cancelado proyectos muy importantes para el crecimiento de México, o hasta (por obra y gracia de la SCJN) se ha llegado a validar los juicios a los expresidentes, asunto que ya estaba contemplado en la Constitución pero que valía mucho la pena usar como distractor y manipulación mediática.
Todas estas triquiñuelas, trampas y mentiras del presidente fueron calladamente asumidas por la ciudadanía. Muchos pensamos que ya llegarían las elecciones intermedias y ahí se ajustarían las cuentas y se impedirían estos desvergonzados abusos de poder.
Pues bien, al fin llegó la hora y la situación, salud y futuro de nuestra democracia se ve muy comprometida. A riesgo de equivocarme (cosa que me encantaría), la noche del 6 de junio pienso que será larga y difícil. Supongo que si obtiene una mayoría cómoda Morena y sus satélites en la Cámara de Diputados y logran triunfos en gubernaturas y alcaldías el partido comandado por el tenebroso Mario Delgado dirá que las elecciones fueron limpias y volverán las —a regañadientes– indispensables relaciones con los consejeros del INE, especialmente con Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, sus villanos favoritos.
Pero y si no… (y afortunadamente lo veo probable dado el descontento generalizado por el mal manejo de la pandemia y la durísima situación económica que atravesamos todos) creo que la situación se tornará muy difícil. No se necesita ser Nostradamus para imaginar lo que sucederá. Me temo que la ira, la descalificación y lo impensable podría suceder. Si cuando perdió en la elección presidencial AMLO con Calderón, fue capaz de bloquear tres meses Paseo de la Reforma, imagínense de lo que será capaz ahora que tiene en su mano todo el poder.
Lo que pasa en estos días con el candidato de Morena en Guerrero es una muestra pequeñita de hasta dónde puede llegar la actual administración por su falta de respeto a la ley y su desprecio por las instituciones.
Ya lo dijo FSM: “la soberanía radica en el pueblo (o sea en ellos) y no hay poder que esté encima del pueblo, ni ejecutivo, ni legislativo, ni judicial…tope donde tope”, aseveró.
Ante todo esto, el 6 de junio con responsabilidad y compromiso, tenemos que salir a votar abrumadoramente todos y todas. El triunfo de la democracia deberá ser apabullante, aplastante, rotundo, si no queremos que el tiranuelo mande al diablo a las instituciones y peor aún a México.

