sábado 02 marzo 2024

Ante los gritos y empujones en el proceso interno de Morena, se legitima el método del Frente Amplio por México

por Claudia Castello Rebollar

Entre gritos de “fraude, fraude” y la consigna de “voto por voto, casilla por casilla”, los seguidores de Marcelo Ebrard se quejaban de las “irregularidades” en el proceso de selección de Morena el miércoles 6 de septiembre, a unas horas de que se diera a conocer el resultado de sus encuestas. Pocos minutos después la senadora Malú Micher se quejaba de que le habían impedido el paso al recuento de los votos levantados en las encuestas, al tiempo que Marcelo decidía no asistir al evento donde se daría a conocer el resultado.

A pesar de estas quejas y su solitud de que se repusiera el proceso, a las siete de la tarde el partido del presidente montó su show para fingir que había ganado las encuestas a quien Andrés Manuel López Obrador quiso imponer desde hace 5 años: Claudia Sheinbaum Pardo. Fue una jornada vergonzante, en donde quedó de manifiesto de la manera más grosera posible la corrupción que anida en ese partido, la simulación en que todos sus integrantes están dispuestos a sumergirse con tal de cumplir los caprichos de su jefe político.

Todo esto no pasaría de comidilla política o hasta podría ser divertido si no se tratara de actos ilegales, de violaciones a la ley por parte, no sólo de la cúpula que dirige ese partido, sino del propio presidente de la república. Hace un par de semanas, el miércoles 16 de agosto, el mismo Ebrard había denunciado que la Secretaría del Bienestar estaba apoyando a Claudia Sheinbaum, denunciaba brigadeos de servidores públicos y la intromisión de gobernadores de ese partido, todo lo cual implica delitos electorales tipificados en la ley.

La grotesca intromisión del presidente de la república en el proceso de sucesión presidencial propició que se adelantaran las pre campañas electorales y toleró el cuantioso uso de recursos públicos en ellas. La desvergüenza ha sido tanta y ya desde hace tantos meses, que está a punto de volverse la “normalidad”, sin embargo, estos actos se encuentren legislados y prohibidos por la ley, y esto fue gracias a un trabajo de muchos años de cientos de miles de ciudadanas y ciudadanos, así como de una ardua lucha de partidos políticos como el PRD; por ello, todo el proceso de simulación de Morena, significa una regresión antidemocrática para el sistema electoral mexicano.

Pero justo por la necesidad de hacer frente a esta simulación y violación de la ley en el proceso de selección de Morena, es que se vuelve imperiosa la necesidad de actuar con apego a la ley, tal como lo hicimos en el Frente Amplio por México. En éste nos dimos a la tarea de realizar un proceso inédito en la vida pública de México, un proceso sin antecedentes, el cual, sin embargo, se llevó a cabo de manera legal y apegada a derecho, respetando en todo momento la normatividad vigente y las leyes electorales, sin duda se trató de un proceso, que, aunque tuvo retos importantes que superar, se llevó a cabo con pulcritud y abierto al escrutinio de la autoridad electoral y ante la ciudadanía en general, y ese es su gran valor.

Fácilmente, podemos observar las grandes diferencias entre estos procesos, en el de Morena y aliados hubo simulación, pues desde un inicio se sabía quién ganaría, no hubo competencia ni confrontación de ideas, ya que tampoco hubo foros de discusión ni debates, hubo derroche de recursos de dudosa procedencia y falta de transparencia, pues el uso indiscriminado de bardas y espectaculares inundaron el país, además, al no registrar debidamente su proceso ante el INE, éste no asumió la obligación de sancionar tajantemente esas conductas.

En aquel proceso no participó la ciudadanía ni la sociedad civil organizada, se trató de un proceso interno de partidos burladores de la ley, pero lo más degradante es que tampoco se trató de una competencia real en la cual destacara alguno de los aspirantes, en la que la persona con mejores propuestas, con mayor liderazgo y con el respaldo verificado de la ciudadanía, obtuviera la responsabilidad de representar a su partido, no, nada de eso, al final lo que vimos es que todo ese gasto ilegal e inmenso, todas esas bardas y espectaculares, todo ese gigantesco acarreo, fue para tratar de disfrazar una decisión del verdadero jefe de ese partido: el presidente de la república, a quien no le interesa escoger al mejor perfil para que pueda hacer un buen gobierno, sino que desea a toda costa, aún violando toda norma electoral,  imponer a la persona más abyecta de su grupo de incondicionales, quien le garantiza seguir gobernando a pesar de haber terminado su mandato presidencial.

Ante todos estos signos ominosos, el proceso realizado por el Frente Amplio por México se legitima aún más, pues punto por punto aquí, el Comité Organizador, se dio a la tarea de cumplir con el registro legal, con la transparencia debida, con foros de confrontación de ideas serios y profesionales, con la implementación de una plataforma digital en la que cada ciudadana y ciudadano pudiera mostrar su apoyo por alguna de las personas aspirantes. Aunado a lo anterior, todo ese enorme trabajo se hizo de la mano con la sociedad civil organizada, en todo momento, desde lograr un método único hasta la creación de Comités Locales que ayudaron a la organización en cada entidad de la república.

Así, logramos que las y los ciudadanos fueran quienes decidieran a la persona que será la encargada de la construcción del Frente Amplio por México, que represente los genuinos intereses de las y los mexicanos en la contienda del próximo año. De esta manera, aquí sí se logró seleccionar, de entre varios perfiles y diversidad de voces y proyectos, al mejor perfil, a la persona con más simpatías y más capaz de realizar los cambios que el país necesita. Ante la opacidad y la desvergüenza, la transparencia y el profesionalismo, ante el apetito desmedido del poder por el poder, la búsqueda del bien común. Por todo ello, quizá lo único positivo del nefasto espectáculo de Morena, es que hace destacar aún más el proceso incluyente y democrático que realizamos, ciudadanía y partidos políticos en conjunto, en el Frente Amplio por México.

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