“(…) O quizá estamos viendo cómo sectores de ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones (…).
Claudia Sheinbaum Pardo
Hace algunos meses se emitió en una plataforma de entretenimiento audiovisual un documental que hablaba de la “crónica del fin” del Partido Revolucionario Institucional, mismo que estuvo promovido por la periodista afín al régimen, Denise Maerker Salmón. A lo largo de este documental —según me narraron— aparecían figuras que se asumieron como priistas en algún momento de su vida pero que desde hace tiempo dejaron de serlo y que al día de hoy no han emitido una sola crítica en contra de la narca transformación.
Por más que se intentó colocar e instalar la narrativa de la “muerte” del PRI —como se hace cada tres años desde el 2000— no consiguieron “enterrar” al histórico Partido con la campaña orquestada desde las redes sociales, puesto que la realidad misma ha hecho colisionar al funesto movimiento oficial. Bajo esta lógica, también aparecen producciones en formato de películas o series —que como propaganda que son— buscan retratar las “oscuras” décadas cuando el PRI fue gobierno.
Ya sea para hablar del mundial del 1986, de atentado contra cierto conductor de televisión durante los noventas o “descubrir” más evidencias en el caso Colosio, el aparato propagandístico ha fracasado en su manipulación por causa de la pésima gestión que ha tenido la falsa transformación desde el año 2018 y que hoy debe enfrentar su mayor crisis ante la abierta alianza con el crimen organizado que ha sido denunciada por el gobierno estadunidense. La seudo izquierda dictatorial fundada por el infame de Macuspana no ha superado en rubro alguno a sus antecesores que detentaron el poder Ejecutivo federal.
Desde que el presidente de los Estados Unidos de América declaró por primera vez que México está gobernado por los cárteles, la descomposición del proyecto político del que está escondido en Palenque se acelera a diario y se atestigua todos los días que la única crónica del fin que recogen los medios es la del fin del movimiento político que destruyó el sistema político mexicano al haber protegido y pactado con grupos fácticos para llegar al poder y para buscar mantenerlo.
70% del territorio nacional está bajo control de estos grupos y no se puede pensar en que habrá una elección libre en 2027 si no hay una intervención urgente para sacarlos de lo que queda del sistema público. El gran elector son los cárteles no la ultraderecha estadunidense. Grave y errática la percepción de la presidente-vocera del oficialismo.
Para empeorar más la crisis oficial, las declaraciones de Claudia Sheinbaum Pardo al pie del Monumento a la Revolución se han interpretado como una ruptura diplomática abierta en contra de los Estados Unidos de América.
La fractura con el socio comercial más importante que tiene México en estos momentos es una apuesta con atisbos de esquizofrenia y miedo orquestada directamente por el señor de Palenque y sus huestes. La república será la única damnificada después de este acto de insensatez e ignominia al cual se prestó la aún presidente de México.
Se cierra este espacio semanal ratificando que la posición de la mandataria está muy comprometida y que de verdad debe considerar dejar su encargo. Me decía un colega y amigo muy reconocido la semana pasada: “no se puede renunciar a lo que nunca se ha ejercido”. Coincido con él. Que sea todo por el bien de México. Ojalá que antes de octubre. México merece restaurarse.
Bismarck Izquierdo Rodríguez
Secretario de Cultura del CEN del PRI
Twitter: @CulturaCENPRI/@bismarck_ir
Facebook: Bismarck Izquierdo


