Desde que el gobierno se sentó con la CNTE y aceptó liberar con una fianza en abonos a sus líderes acusados de lavado de dinero, el contencioso entró en ese arte de lo posible que es el jala y empuja de las negociaciones en la política, pero que daña a las generaciones futuras.
Porque ayer la CNTE anunció que no iniciará clases en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, para el curso escolar 2016-17, en espera de que el gobierno federal dé respuestas a sus demandas.
Más bien no regresará a las clases, que abandonó desde el lunes 16 de mayo, dejando a su suerte a los estudiantes de nivel básico en esos estados, tres de los cuales figuran entre los más pobres del país: Oaxaca, Chiapas y Guerrero.
La educación de 3.5 millones de escolares depende de los humores, no precisamente sociales, de una organización de vándalos profesionales de la política, tan avezados que ya obtuvieron todas sus exigencias… sin dar nada a cambio.
¿Qué consiguieron en las negociaciones?
—Facultad de interlocución de la CNTE como organización política.
—Eliminación de los operativos federales en su contra.
—Revisión de la evaluación educativa.
—Liberación de los líderes que estaban presos por delitos que iban desde motín, daño en propiedad ajena y contra el consumo y riqueza nacional hasta lavado de dinero.
¿Quiénes son los líderes liberados?
—Rubén Núñez, quien en tres años acumuló 132 millones de pesos mediante una red de lavado de dinero con cuatro empresas y personas físicas, según PGR. Sólo en una de sus cuentas movió 8.1 millones de pesos al mes y gana 100 mil pesos mensuales sin dar clases por dos plazas.
—Francisco Villalobos, quien también estaba acusado de lavar 132 millones de pesos y apareció en un video, colgado en las redes sociales, en el que supuestamente pide a su esposa que le mande 320 mil pesos que tenía en una caja fuerte en su domicilio.
—Juan Carlos Orozco, quien tomó las instalaciones de la Junta Distrital Electoral en Tehuantepec y las instalaciones de la refinería Antonio Dovalí, en Salina Cruz, pero que en el primer trimestre cobró 31 mil 168 pesos, aun cuando no dio clases.
—Othón Nazariega, quien robó libros de texto gratuitos, bloqueó y dañó la planta de Pemex e instalaciones militares y que, sin impartir clases, cobró en el primer trimestre 53 mil 884 pesos.
¿Qué dio a cambio de estas concesiones la CNTE?
—Mantener inalterable su exigencia de que el gobierno eche abajo la reforma educativa, que fija reglas claras y precisas para que quien aspira a ingresar, permanecer y ascender como maestro, director o supervisor lo haga con base en trabajo y méritos.
—Continuar con bloqueos y manifestaciones que, en casi 90 días, obligaron a cerrar más del 40 por ciento de las empresas en Guerrero, Michoacán, Chiapas y el Centro Histórico de la Ciudad de México.
—No retomar el lunes próximo las clases que abandó el 16 de mayo pasado y afectar la educación de 3.5 millones de niños en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán.
Pero, de todo, lo irremediable es la condena de la CNTE al embrutecimiento de 3.5 millones de niños, el 70 por ciento de los cuales es incapaz de leer con fluidez y de comprender textos y sólo tres de cada 10 están dentro del estándar de lectura y comprensión, según datos de la SEP.
Es lo peor: el crimen contra inocentes que no tienen culpa de nada.
Este artículo fue publicado en La Razón el 16 de agosto de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.
