sábado 25 mayo 2024

Convento de Santa Ana y de San Francisco

por Rubén Aguilar Valenzuela

Capilla abierta, Capilla de San Nicolás e Iglesia de San Francisco

Tzintzuntzan, Michoacán

Toponimia

Tzintzuntzan está formado de -tsintsun-, “colibrí”; la partícula -tza-, que significa rapidez; y -an-, sufijo de lugar, que significa “donde está el templo del dios colibrí mensajero”. Los evangelizadores denominaron al lugar “Cintsuntza”

Historia

El conjunto conventual de San Francisco Tzintzuntzan tiene sus antecedentes en la capilla y convento de Santa Ana, fundados por fray Martín de Jesús en las laderas del cerro Tariácuri a finales de 1525. Es el primer convento que la Orden de Frailes Menores (OFM) construye en Michoacán. Hacia 1537, los franciscanos decidieron reconstruirlo en el valle donde ahora se encuentra. Desde entonces ha vivido distintas modificaciones (J.M. Martínez Aguilar).

En versión de George Kubler, la primera edificación fue erigida por fray Juan de San Miguel, compañero de Vasco de Quiroga, después de 1533. En 1596 “fue sustituido por completo” por otra construcción dirigidas por fray Pedro de Pila. En el muro sur del convento aparece una piedra con una inscripción que registra el año de 1597 (G. Kubler). Buena parte del conjunto está construido con material de las Yácatas edificaciones del centro ceremonial de la capital del reino purépecha. Es muy visible en el claustro.

El convento se convirtió en el centro de operaciones para la difusión del catolicismo en el occidente novohispano. A partir de este establecimiento, un pequeño grupo de religiosos se organizaba para salir a evangelizar y administrar los sacramentos en numerosos pueblos de indios, primero alrededor de la laguna de Tzintzuntzan (Lago de Pátzcuaro), como Cocupao, Santa Fe, Purenchécuaro, San Jerónimo, Erongarícuaro y Pátzcuaro. Después hacia todas direcciones, como Uruapan, Zacapu, Acámbaro, Zinapécuaro, Ucareo, Etzatlán y Zapotlán, entre otros.

Cuando en 1626 se determina que el noviciado pase a Valladolid (Morelia), el convento de Tzintzuntzan se va relegando. Lo mismo pasa con los otros conventos que se ubicaban en los pueblos de la sierra central de Michoacán. Los franciscanos ahora sitúan su interés en otras ciudades de la Nueva España.

Los frailes de la doctrina de Tzintzuntzan se convierten pronto en autoridades dignas de confianza y respeto para los indios, pues además de su labor pastoral, en muchas ocasiones los defendieron de abusos de encomenderos, conquistadores, autoridades civiles y miembros del clero secular; fomentaron la construcción de edificios y capillas, fundación de hospitales y cofradías, a la vez que procuraron su conservación y supervisaron sus finanzas.

Convento-noviciado, capilla abierta y capilla de San Nicolás (2015).

Entre 1526 y 1565, el conjunto conventual de Tzintzuntzan fue la sede religiosa más importante de la orden franciscana en la Custodia de San Pedro y San Pablo de Michoacán y Jalisco. En este periodo el convento fue habitado por destacados religiosos, como fray Martín de la Coruña, fray Maturino Gilberti, fray Jacobo Daciano, fray Juan Focher, fray Pedro de Pila y fray Diego Muñoz.

Luego de ceder el mando de la provincia al convento de Valladolid, y que las autoridades virreinales y de la orden se ocuparon más de las fundaciones al norte del río Lerma, el conjunto conventual perdió jerarquía y entró en un periodo de crisis económica. Sin embargo, hasta antes de la secularización de la doctrina, en 1766, seguía siendo el corazón de la población de Tzintzuntzan, donde se llevaban a cabo numerosas prácticas sociales y culturales. Así mismo, los religiosos tuvieron un rol fundamental en la vida de los pueblos a su cargo, ya que participaban prácticamente en todas las decisiones de trascendencia (J.M. Martínez Aguilar).

Don Vasco de Quiroga

En 1536 se confiere a don Vasco de Quiroga, franciscano, el cargo de obispo de la diócesis de Michoacán. A principios de 1537 recibe la bula y formalmente toma posesión el 6 de agosto de 1538 que, según algunos, fue en la capilla de Santa Ana que los franciscanos ya habían abandonado. Al principio la sede episcopal estuvo en Tintzuntzan, pero luego, a pesar de la petición de los indígenas de que no se hiciera, se traslada a Pátzcuaro donde ya estaban las autoridades civiles.

Descripción

Atrio

Tiene 15,000 metros cuadrados y es uno de los más grandes de los conventos de Michoacán. Indica la importancia del lugar.  Aquí se encuentran plantados olivos centenarios. En el siglo XVI hubo la costumbre de recrear el monte de los olivos donde Jesús oró. Es el único convento que conserva esta práctica. Se dice que fueron sembrados por el mismo Vasco de Quiroga, que vivió aquí antes de trasladar la sede episcopal a Pátzcuaro. En las paredes del muro que delimita el atrio del exterior hay un viacrucis, pero ninguna de las estaciones conserva su imagen.

Atrio

Cruz atrial

Se encuentra en el centro del atrio. Debe ser de finales del siglo XVI o principios del XVII. Está muy bien conservada.

Tiene todos los elementos de la Pasión

Capilla abierta

Es del siglo XVI y está entre la iglesia y el convento. Dedicada a San Camilo. Es un arco de medio punto que se sostiene en dos columnas. El elemento de las conchas.

Capillas posas

Existen las cuatro. Son muy pequeñas y de pobre factura.

Iglesia 

Exterior

La iglesia se construye entre 1580 y 1601. La fachada es un cuadrado con la portada y a cada lado dos espacios lisos pintados de blanco. La portada tiene dos cuerpos. El primero es un arco de medio punto muy elaborado. El segundo es la ventana del coro de estilo ajimez, (dos aberturas divididas verticalmente en dos partes iguales por una columna llamada mainel o parteluz, sobre la que se apoyan dos arcos, generalmente de medio punto). Se conoce también como geminada (objeto formado por dos elementos iguales o bien distintos colocados en parejas) o biforada.

Ventana muy utilizada en el románico y el gótica. Arriba un frontón y una gran concha. La portada es de estilo plateresco con elementos muy propios de la arquitectura michoacana del siglo XVI caracterizada, sobre todo, por el adorno de conchas que recuerdan el bautismo.

Interior

Es de una sola nave con una gran cúpula. El altar mayor es neoclásico. Al presbiterio se accede por un arco triunfal. En el interior no se ven elementos del siglo XVI.

Iglesia de la soledad 

Exterior

La entrada principal de la Capilla de la Soledad da al atrio. Es del siglo XVII. La fachada es un rectángulo que termina en un remate mixtilíneo. Dentro de él una ventana en la parte superior. La portada con dos cuerpos y una ventana a mano derecha. La torre se monta sobre un cuerpo que forma parte de la fachada. El primer cuerpo de la portada es un arco de medio punto y el segundo una ventana ajimez que es la del coro. El estilo sigue siendo plateresco. El remate del frontispicio y la torre son del siglo XVIII y tiene dos cuerpos y una cúpula. En ellos arcos de medio punto.

Interior

Es de una nave. El altar mayor y los laterales son neoclásicos. El altar mayor tiene tres calles. La central con dos cuerpos. En la parte alta la Virgen de la Soledad. Los capiteles de las columnas son corintios en todos los altares.

Capilla de la Tercera Orden y Capilla de San Nicolás

La Capilla de San Nicolás está al lado izquierdo de la Iglesia de San Francisco y la de San Nicolás al lado derecho.

Convento

Celda con ventana que permite la entrada de la luz.

La forma del patio es cuadrada. Se termina al inicio del siglo XVII. Tiene claustro bajo y alto. En cada uno cuatro arcos de medio punto con columnas toscanas. Los del claustro bajo son más altos que los del alto. En los techos de los ángulos esquineros hay un artesonado mudéjar muy elaborado.

En los cuatro cruceros del claustro, que servían de estaciones durante las procesiones, se encontraban “cuatro hermosísimos lienzos romanos de la Oración del Huerto, el Señor de la Columna, el Ecce Homo y la Crucifixión, todos cuatro con sus marcos de madera pintados de negro”.

Los grandes conventos, como el de Tintzuntzan, tenían una gran cantidad de espacios como: portería, sala de profundis, sala capitular, refectorio, cocina, celdas en el claustro alto, biblioteca, aula de estudios, almacén, dispensario, huerto mayor, huerto menor, patios, aljibe y piezas que debieron utilizarse como oficinas, dispensario, bodega, caballerizas, así como áreas destinadas para lavaderos, letrinas y corrales para aves.

Puerta de entrada al convento

Lateral del convento

Murales

Hay murales en el claustro alto y bajo que van del siglo XVI al XIX. En el siglo XIX murales de siglos anteriores fueron cubiertos con cal y descubiertos en los trabajos de restauración.

Fray Jacobo Daciano en el cubo de la escalera, para subir al claustro.

Mural del siglo XIX, de una serie sobre los sacramentos en el claustro.

Hospital de la Purísima Concepción

Comenzó a operar en el siglo XVI y a mediados del siglo XVII seguía en funciones. El hospital prestó un servicio muy importante a la comunidad indígena de Tzintzuntzan y alrededores.

Capilla abierta y pila bautismal de inmersión.

Todos los hospitales de la Orden de los Frailes Menores (OFM) en la Nueva España estaban dedicados a la Purísima Concepción. De estos el cronista franciscano Antonio Tello dice: “En estos hospitales, se reciben a los caminantes y entran los indios que enferman, así vecinos como forasteros, y acuden los religiosos con mucho cuidado, siendo sus hospitaleros y médicos; entonces entraban los enfermos por su orden, comían por sus manos, y siempre los acompañaban con el amor de Padres a hijos”.

Capilla abierta

Del siglo XVI y restaurada en 1619 bajo el auspicio de la República de Indios. Su construcción se atribuye a fray Pedro de Pila. La capilla está ubicada en el atrio o en el patio del hospital. Tiene tres arcos de medio punto. Hay elementos de conchas incrustadas. En el interior se conservan fragmentos de murales.

Pila bautismal

Frente a la capilla abierta, en el centro del patio del hospital, hay una pila para el bautismo de inmersión que es la única que se conserva de los tiempos de la Nueva España.

Capilla abierta, pila bautismal, torre y entrada a la capilla de la Soledad.

Fray Jacobo Daciano (1484-1566)

Fray Jacobo fue miembro de la casa real de Dinamarca, tercer hijo del rey Hans y la reina Christine y hermano menor del rey Christian II. Al ingresar a la Orden de los Frailes Menores (OFM) renuncia a toda aspiración al trono.

Al triunfar la Reforma Protestante en Dinamarca y ser destronado Christian II, el príncipe pasó a España donde se entrevista con el emperador Carlos V, quien era cuñado de su hermano el rey derrocado. El fraile danés le solicita licencia para venir como evangelizador a la Nueva España.

En la primavera de 1542 viajó de Sevilla a Veracruz. Sus superiores lo destinan a trabajar en Michoacán, donde aprende la lengua purépecha. Evangeliza en estas tierras donde funda pueblos y conventos. Se distingue por su cultura, preparación, inteligencia y compromiso con los indígenas. Fray Jacobo fue uno de los grandes impulsores del surgimiento de una iglesia india junto con otros franciscanos. El danés fue el más radical de todos y tuvo problema con sus superiores y el obispo Vasco de Quiroga. Él administró los sacramentos a los indígenas hasta el momento de su muerte en 1566.

En Febrero 2008, la reina de Dinamarca visitó el convento de Tzintzuntzan donde vivió fray Jacobo, el príncipe danés.


Restauración

A raíz de las leyes de Reforma, la mayor parte del conjunto conventual quedó en el abandono y sufrió daños materiales. A lo largo del tiempo se hicieron reparaciones de emergencia a cargo de la comunidad y el párroco en turno, pero nunca de la dimensión que se requería.

Años atrás una serie de conflictos entre la comunidad y autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), provocaron el recelo de esta ante la posible intervención de su patrimonio. Esto retrasó por años las obras de restauración. Gracias a las gestiones de la organización Adopte una Obra de Arte, A.C., a partir de 2004, se pudieron iniciar las obras de restauración en las que participaron la comunidad de Tzintzuntzan, los tres niveles de gobierno, instituciones privadas, nacionales e internacionales. Las obras se terminaron en 2016. La restauración es muy buena y en conjunto está bien conservado.

Comentario

El conjunto es magnífico. Están presentes todos los elementos característicos de los conventos del siglo XVI, para el caso de los franciscanos. Hay estructuras originales y únicas como la pila bautismal por inmersión y la estructura del hospital con su propia capilla abierta. El interior de la iglesia perdió los elementos de la construcción original.

El conjunto está frente a las Yácatas del centro ceremonial purépecha. Desde ahí se tiene una magnífica vista del Lago de Pátzcuaro.

Es impresionante el atrio por sus dimensiones y olivos centenarios, la cruz atrial, la capilla abierta, las capillas posas, la capilla de la Soledad, San Nicolás y la Tercera Orden. La portada es muy original con las características de los conventos franciscanos del siglo XVI en la zona de Michoacán. El convento con su magnífico claustro. Los murales.

El conjunto es un centro vivo que se ha utilizado a través de los siglos. En el atrio se siguen realizando fiestas que tienen su origen en el siglo XVI. Es un espacio que utiliza la comunidad como área de descanso y de convivencia social. La iglesia y la capilla están vivas. La comunidad es muy celosa del que considera, con razón, que es su patrimonio.

El conjunto está frente a las Yácatas del centro ceremonial purépecha. Desde ahí una magnífica vista del Lago de Pátzcuaro.


 Visitas

1969; 1984; (lo visité en algunas otras ocasiones, pero no anoté el año); 2007; 2015 (julio);

 Fuentes consultadas

  • Notas de mis visitas.
  • Kubler, George, Arquitectura Mexicana del Siglo XVI, FCE, México, 1983.
  • www.inah.gob.mx-red-de-museos-antiguo-convento-franciscano-de-santa-ana-tzintzuntzan-michoacan
  • Martínez Aguilar, J. M. (2021). El conjunto conventual de Tzintzuntzan. Provincia, doctrina y arquitectura para la evangelización. Tzintzun. Revista De Estudios Históricos, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones Históricas, No 73, Enero-Junio de 2021.

Tzintzuntzan es pueblo mágico. Antes de entrar al atrio hay un mercado de artesanías. Aquí se venden los productos artesanales de la división del trabajo que estableció el obispo Vasco de Quiroga en el siglo XVI. Cada comunidad se especializaba en un producto y a esta le tocó la elaboración de objetos en paja.


Museo del Centro Cultural Tzintzuntzan

Edificio

El museo está en el claustro del convento del siglo XVI.

Historia

En 2006 se crea el Centro Cultural Comunitario Tzintzuntzan a cuyo cargo se encuentran el convento y el museo. En 2012 se reabren las puertas del espacio conventual y junto con él del museo.

Colección

Se exhiben piezas de la colección del propio museo y otras que provienen del Museo Regional de Michoacán (36 objetos) y del Museo Casa de Morelos (2 objetos), ambos con sede en Morelia y que pertenecen al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Salas

El recinto está dividido en tres grandes bloques:

Prehispánico

Se aborda la historia del imperio purépecha, que florece en el Posclásico. Se ven los orígenes, la fusión de isleños y agricultores con chichimecas-uacúsecha provenientes del norte, mixtura de la que emerge una civilización con singular arquitectura, avanzada metalurgia y sofisticada alfarería, hábil en el uso y comercio de la turquesa. La lengua; el establecimiento de Tzintzuntzan como centro político y religioso del imperio; su estratificada y compleja estructura social y administrativa; la economía; la guerra; la cosmovisión y los saberes.

Virreinato

Hay dos salas para este período. La conquista, la existencia de dos culturas y dos visiones del mundo. Los tiempos en los que la ancestral Tzintzuntzan pierde sus títulos y condición de cabecera provincial. Su lucha por recuperarlos. La creación de la República de Indios. Entre los temas que se desarrollan están: La conquista de México-Tenochtitlan, Los españoles llegan a Tzintzuntzan, El último cazonci, La evangelización, Los franciscanos, Don Vasco y la Segunda Audiencia, El traslado de la sede catedralicia, Tzintzuntzan en el Virreinato y secularización del clero.

Tzintzuntzan hoy

Se presentan piezas artesanales, de manufactura tzintzuntzeña, como muebles de chuspata, piezas de popotillo y cerámica.

Comentario 

El museo está muy bien montado y luce mucho en el espacio de lo que fue el convento. Hay cuadros y esculturas del período colonial de buena factura. Se reconstruye una celda y la cocina. Las fichas técnicas están bien elaboradas. Su visita requiere tiempo. Se mantiene en buen estado.

Cocina del convento


Twitter: @RubenAguilar

 

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