Muchos aficionados pumitas festejan, pero ignoran y han despreciado desde 1994, al artífice del éxito de su equipo, sí, Miguel Mejía Barón, quien aguantó a Juaritos y sus babosadas y lo modificó para que subsistiera. Me explico.
Juaritos es un técnico echado para adelante, motivador y con fútbol moderno, pero que me parece no sabe transmitir con precisión lo que pretende. De ahí que estaba condenado a ser despedido en muchas ocasiones y Miguel Mejía Barón, lo aguantó: algo le vio. Juaritos es lépero con la prensa y técnicos rivales, cuando pierde no tiene control emocional.
Mejía Barón fue un técnico al que le gustaba el buen fútbol y ofensivo, así lo mostró de 1990 a 1995, en Pumas, Monterrey y Selección. Sin embargo, con Atlante desarrolló otra forma de jugar, más defensiva y efectiva.
Siendo líder general y con Luis García como campeón goleador, lamentablemente es goleado por Toros Neza en finales. Decía que el marcador perfecto es 1-0. Juaritos es evidente que fue obligado a comprender lo que es defender primordialmente y después atacar, ir construyendo un equipo con el paso de los años, lo cual Mejía Barón desarrolló con Tuca en Tigres.
Mejía Barón llevó a Mohamed a Pumas, y seguramente hubiera sidor bicampeón, pero Mohamed se fue y ha prometido regresar sin cobrar un peso por ser deuda personal y yo le creo, sólo que mientras esté Mejía Barón, quien sin escándalos lo dejó ir a atender cuestiones familiares.
Míguel Mejía Barón seguramente comprende que los tiempos han cambiado, pero siempre ha manifestado preservar los valores de los Pumas en el fútbol.
Se ve hermoso cuando Pumas cambia de juego como lo ordenaba Bora Milutinovic, en los 80’s, con Pumas y Selección. Era un sello de ellos: hacer recorrer al rival y sorprender por el lado contrario. Juaritos ha conservado dicho sello que se ve hermoso. Otro sello es cubrir el balón correctamente y jamás despreciar el tiro de media distancia.


