Cual bruja de Blancanieves, el partido en el poder engaña una vez más, ahora con una manzana envenenada, al somnoliento pueblo “bueno y sabio” y disfruta de antemano la destrucción de un órgano autónomo más, sin duda el más importante para garantizar la democracia en México. El engaño consiste en decir a voz en cuello que esta iniciativa de reforma electoral tiene como objetivo bajar drásticamente los costos de los procesos electorales y legislativos. Esto es, la mentirosa austeridad llevada hasta sus últimas consecuencias propagandísticas con tal de que el presidente se salga con la suya: perpetuarse en el poder, él y su partido… a costa de lo que sea.
A AMLO se le llena la boca al decir, mañanera tras mañanera, que esta iniciativa surge del clamor popular por un órgano electoral que garantice elecciones limpias y legítimas y que acabe de una vez por todas con el fraude. ¡Caray!

Entonces ¿cuál clamor popular? No lo he oído. ¿Podrían explicarme como fue que llegó al poder López Obrador en 2018? ¿Cómo se han dado desde hace más de dos décadas elecciones en las que se ha respetado plenamente el voto ciudadano y que dieron como resultado la alternancia de diversos partidos políticos en nuestro país? ¿Cómo en el 2021 MORENA ganó 11 gubernaturas? ¿Ganó todo este partido, a pesar del fraude? No más explíquenme por favor.
La reforma que se discute actualmente, curiosamente a dos años de las elecciones presidenciales del 2024, propone cambios en 18 artículos constitucionales y siete transitorios que darían como resultado un árbitro electoral “a modo”.

Me explico: destaca la enorme disminución del presupuesto del INE, el paso del Padrón Electoral al control de la secretaria de Gobernación, el cambio de 11 consejeros a 7, y que estos al igual que los magistrados del Tribunal Electoral sean elegidos por el “voto popular”. Además, propone la desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales, ya que el nuevo INE, llamado Instituto Nacional de Elecciones y Consultas, se encargaría de las elecciones locales y federales. Como habitualmente hace MORENA, se trata de controlarlo todo y así poderlo manipular.
En cuanto a la composición del Congreso, esta propuesta desaparece a los legisladores plurinominales y por lo tanto conlleva un número menor de diputados y senadores. Adiós a la representación de los partidos minoritarios y bienvenida la sobrerrepresentación del partido mayoritario.
Desde luego, los que defendemos la democracia en México esperamos que esta iniciativa regresiva no pase ya que está diseñada para conseguir la perpetuidad del partido en el poder y representa un retroceso incalculable a los derechos humanos y el respeto al voto ciudadano.

Lo que intenta esta maniobra tramposa es que vuelva el control de los procesos electorales al gobierno y desparezcan los molestos órganos autónomos que tanto detestan los autoritarios que nos gobiernan. Ni contrapesos, ni autonomías, así son las dictaduras, vamos hablando claro.
La famosa reducción del costo del sistema electoral es otra celada. La disminución de recursos a los partidos políticos no afectará al partido oficialista, que no necesita esas “migajas” ya que se despacha con la cuchara grande con los jugosos y opacos presupuestos otorgados a los militares y los recursos destinados a sus obras faraónicas que nos cuestan a todos los ciudadanos cada día más. Pongo un solo ejemplo: Dos Bocas, de 8 mil millones de dólares aprobados para construir esta refinería (que no ha refinado ni un litro de gasolina) andamos en cerca de los 20 mil millones de billetes verdes, sin que se nos expliqué ni como se han gastado.
Si la famosa Alianza de oposición se vuelve o la vuelven a doblar (es lo mismo) estaremos viviendo una dolorosa muerte anunciada desde el 2018, no solo del INE, sino de nuestra democracia. Ojalá y me equivoque.

