Ayer el Gobierno de la República comunicó su posición en materia de política exterior para hacer frente a los desafíos por el cambio de presidencia en Estados Unidos y el efecto dominó a nivel mundial donde las sociedades exigen, cada vez más, políticas y resultados en el ámbito local por encima de las repercusiones globales que puedan tener.
Luis Videgaray puso como ejemplo el Brexit y el triunfo en Estados Unidos de una oferta electoral de fuerte nacionalismo económico. Donald Trump sepultó el Acuerdo Comercial Transpacífico (TPP) y firmó las órdenes ejecutivas para someter a revisión el TLC de América del Norte. Ante la acción allá, la reacción acá.
Del posicionamiento destaca el discurso de Carlos Aceves del Olmo, líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), el menos técnico de los oradores (Videgaray; Juan Pablo Castañón, del CCE; Pablo Escudero, presidente del Senado, y el propio Enrique Peña Nieto) pero quizá el de mayor acento político y social.
El cetemista señaló que los discursos que privilegian el binomio gobierno-empresarios olvidan que los trabajadores son la fuerza motriz del desarrollo, son la materia viviente de los contratos colectivos que firman empresas nuevas y pujantes en México.
La paz laboral es pilar de la paz social. Los enojos y las protestas serían menos y los llamados a la unidad, reiterados ayer por el Presidente Peña Nieto, caerían en mejores oídos si en las mesas de los trabajadores mexicanos (en México) hubiera alimento suficiente y algo de dinero en sus bolsillos. Si fueran más tomados en cuenta y no les avisaran al último.
La sentencia del líder obrero fue escuchada, mas no replicada ni respondida. Probablemente Aceves del Olmo se salió del guión, improvisó, buscó lo que sus tarjetas decían, reflexionó en voz alta para “no quemarme”. Dijo que sus capacidades administrativas no eran las mejores, que tenía otras.
Ayer la CTM apuntó a un sitio distinto al de los discursos repetidos y reciclados de las últimas semanas. Señaló lo que otros observan con preocupación, el creciente descontento que no sólo afecta aprobaciones y popularidad, que van más allá de los pronósticos electorales.
En un artículo publicado por la revista Foreign Policy, el Grupo Internacional de Crisis (https://www.crisisgroup.org/global/…), se ubica a México entre las 10 regiones más volátiles del planeta debido a sus altos niveles de violencia, el descontento social y la llegada de Trump al poder.
Estudio multifactorial que resume que, aunque en los primeros años de este sexenio el país disminuyó sus niveles de violencia, el número de homicidios ha repuntado en el último año, situación que sumada a un contexto social adverso puede convertir a México en un auténtico caldo de cultivo para un estallido social de grandes proporciones.
Además de 5 principios y 10 objetivos en política exterior, bueno será prestar oídos al discurso cetemista en tiempos de Trump.
Este artículo fue publicado en La Razón el 24 de enero de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
