martes 05 marzo 2024

El gabinete de Milei

por José Ramón López Rubí Calderón

Javier Milei hizo campaña contra “la casta” del Estado. Ofreció, si los votantes lo ponían en la presidencia, es decir, en la cima formal del Estado argentino, gobernar sin “la casta” y contra ella. Ganó, democráticamente, sin ser demócrata, y ya decidió cuál será su gabinete, ya se conocen los nombres de la mayoría de sus miembros. ¿Cumplió lo que dijo? ¿Adiós a “la casta”? No.

Entre los colaboradores más cercanos del próximo presidente argentino –los que ocuparán los más altos puestos de gobierno- figuran improvisados como él, creyentes libertarios como él, pero también muchos integrantes y colaboradores de “la casta”. ¿O ahora van a decir los mileístas que “la casta” sólo es de izquierda? ¿O que no es más que lo mismo que un servicio civil de carrera? Vamos a los hechos (retomo la información agregada por el equipo de “Chequeado” en Argentina):

-Patricia Bullrich, ministra de Seguridad. Ocupó el mismo cargo en el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019). También fue ministra, de Trabajo, en el gobierno de Fernando de la Rúa, el de la megacrisis de 2001. Durante el gobierno anterior a ése, el de Carlos Saúl Menem, fue diputada. Les recuerdo (a quienes creen en la pureza izquierdista del peronismo o en la pureza antipopulista de los políticos neoliberales): el de Menem fue un gobierno peronista neoliberal, con su “estrella” Domingo Cavallo –uno de esos dizque realistas liberales que admiran los Leo Zuckerman.

-Diana Mondino, canciller. Economista ortodoxa, banquera, diputada. No es una mujer sometida a hombres sino una política que es parte de una vieja red de intereses con relaciones con la famosa casta: su esposo es Eugenio Pendás, ministro de Obras Públicas del presidente Menem; su hermano Guillermo Mondino fue colaborador de Cavallo, el ministro de Finanzas de Menem y De la Rúa, y el hijo de la inminente canciller es uno de los líderes de las juventudes mileístas.

-Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano. Este ministerio absorberá los actuales ministerios de Salud, Trabajo, Desarrollo Social y Educación (cuatro ministerios que con Milei pasarían a ser secretarías dentro del ministerio de Capital Humano; lo que en Argentina es ministerio en México es secretaría, y lo que allá es secretaría equivale aquí a subsecretaría). Pettovello es licenciada en “ciencias de la familia”, lo que da una idea de lo que cree sin ser científico; es una de las personas improvisadas respecto a las más altas responsabilidades públicas, una que ha hecho declaraciones como esta: Los planes sociales no se pueden tocar por un largo rato. La idea es eliminar a los intermediarios, que lo que hacen es esclavizar a las personas”. ¿Dónde hemos oído afirmaciones similares? ¿Las volverán realidad allá?

-Nicolás Posse, jefe de gabinete. Otro de los improvisados. No tiene experiencia de gobierno, ni mala ni buena. Tampoco tiene buena perspectiva técnica sobre asuntos públicos, aunque será para Milei el coordinador de los aspectos técnicos del gobierno. El presidente electo y él se conocieron trabajando para el empresario Eduardo Eurnekian, de la Corporación América.

-Guillermo Ferrero, ministro de Infraestructura. Fue subsecretario en un gobierno peronista de Buenos Aires y subsecretario en el gobierno peronista federal de Eduardo Duhalde, tras la crisis de 2001. Duhalde fue presidente de 2002 a 2003. Ferrero también trabajó en la Corporación América.

-Guillermo Francos, ministro del Interior. Fundador de un partido –el Federal- junto con un ex ministro de la dictadura. Fue diputado y colaborador político del multimencionado Cavallo (quien también fue funcionario de la dictadura), así como director de la empresa que empleaba a Milei, Posse y Ferrero. Pero Francos también colaboró con kirchneristas: fue director del Banco de la Provincia de Buenos Aires cuando el gobernador era Daniel Scioli, y representante de Argentina en el BID gracias al presidente Alberto Fernández. ¿Todos eran malos antes o no? Si lo eran, entonces Francos y otros hoy mileístas son parte de los malos. Si no lo son, ¿por qué no? ¿Y por qué los Milei dicen que todos eran malos? Y si algunos lo eran y ya no, ¿dónde está su autocrítica y la rectificación pública respectiva?

-Mariano Cúneo, ministro de Justicia. Abogado del empresario que empleaba a Milei, y a Posse, Ferrero y Francos. Fue abogado de una cuñada de Menem y fue esposo de la secretaria de otro cuñado del mismo ex presidente. El próximo ministro de Justicia de Argentina ha tenido más de un problema con el sistema de Justicia e incluso ha estado en la cárcel.

-Luis Caputo, ministro de Finanzas. De 2003 a 2008 fue director del Deutsche Bank en Argentina. Durante el gobierno de Macri fue, primero, secretario de Finanzas en el ministerio de Hacienda y, después, ministro de Finanzas, cuando Macri convirtió para él esa secretaría en ministerio. Dejó esta posición para presidir el Banco Central de la República, posición a la que tuvo que renunciar a los pocos meses, en medio de una devaluación y crisis monetarias. Como dije en el texto anterior, no sólo hubo crisis bajo los gobiernos kirchneristas (y la más grave, la de 2001, no fue con los Kirchner); en el gobierno de Macri, con el que colaboraron muchos mileístas, hubo dos megadevaluaciones/megacrisis monetarias, en 2017-18 y en 2019. En ese gobierno de derecha y supuestamente liberal hubo, además, presiones del presidente Macri al Banco Central, endeudamiento enorme con el FMI, aumento de pobreza e inflación muy elevada. Vea lo irresponsable que fue: haciéndola aún peor, presionó para no hacer nada frente a una de las crisis para mandar un retorcido mensaje político. E incluso quiso usar los libros de texto escolares como medio de adoctrinamiento en su favor –¿parecido a quiénes?

Después del primer gobierno postdictadura, el del demócrata Raúl Alfonsín, ninguno ha sido un gobierno exactamente bueno y desde luego ninguno es admirable ni muy defendible con verdad. Ni uno. Ninguno desde Menem hasta Alberto Fernández –y son casi diez, de izquierda y derecha, todos con contradicciones múltiples.

Milei es una mescolanza de libertarianismo, conservadurismo y populismo. Como todo populista, miente estratégicamente. Le mintió a los argentinos sobre lo que haría con “la casta”. Él sabía, como otros sabíamos, que no podía ganar todo ni gran parte del poder. Sabía que si ganaba, y para ganar, tendría que hacer alianzas ajenas a su discurso electoral. Por mentiroso, por no tener tanto poder como quisiera y necesitaría su proyecto “ideal”, y también porque una parte de sus creencias libertarias son en sí impracticables, Milei gobernará con miembros y socios del sector derecho de “la casta” del Estado, hombres y mujeres que ya gobernaron y que, como los kirchneristas, fracasaron: políticos que por décadas han saltado entre partidos –incluso del peronismo-, que ganaron y perdieron elecciones, por algo obvio, y que no resolvieron ningún problema de mediano y largo plazos. Ésa, no otra, es la moderación relativa del presidente Milei, que algunos previmos y que no significa que sea bueno él ni que sea bueno que haya ganado: Milei es un ignorante histórico y extremista que no deja de ser lo que es personalmente sino que la realidad del poder lo modera como presidente, moviéndolo (no en su cabeza sino en el gobierno por el momento) del anarcocapitalismo al neoliberalismo que lleva años practicándose e intentando extenderse.

De nuevo: mescolanza de libertarianismo, conservadurismo (neoliberal y “provida”) y populismo. No era bueno como candidato ni lo será como presidente, con o sin moderación, porque casi todas sus ideas para lo que sigue o son imposibles o deficientes o de plano ya estaban agotadas como supuestas panaceas. ¿Cuándo se aprenderá y recordará?

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