El golpe de a deveras

Parecía solo una chapuza amenazante, pero el “golpe blando” al que insistentemente se referían López Obrador y su coro se reveló como una anticipación de lo que ahora vemos al instalarse el nuevo régimen autoritario en México. El golpe de a deveras es el desconocimiento que el gobierno federal está consumando contra el Estado de Derecho, es la destrucción del Poder Judicial y el descarado desacato de las resoluciones judiciales.

Desde el arribo al poder del grupo encabezado por AMLO, el anémico aparato intelectual de la 4T denunció que estaba en marcha un “golpe blando” contra el gobierno constituido. Presumido como una idea original, desde 2019 este columnista identificó que en realidad era una versión plagiada de un planteamiento de Hugo Chávez.

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Efectivamente, para enfrentar con medidas de fuerza a la oposición política y social que se manifestaba contra una de sus irregulares reelecciones en la presidencia de Venezuela, el fallecido comandante expuso su análisis en una conferencia dictada el 6 de junio de 2007. Dijo entonces que el “golpe blando” en su contra tenía cinco fases que expresó de la siguiente forma: 1) Fase de ablandamiento: algunos medios intentan crear malestar y desesperanza social; 2) Deslegitimación: difusión de comentarios contra el gobierno, mofas y noticias falsas; 3) Calentamiento en calles: se promocionan las manifestaciones de protesta; 4) Combinación de todas las formas de lucha: se crean rumores, una falsa carestía, se acusa al gobierno de incompetente y se inician causas judiciales contra gobernantes; y 5) Fractura institucional: las causas judiciales prosperan, los medios apoyan y los gobiernos caen.

Para dar un ornamento patriótico a su teoría, Chávez identificó al sociólogo estadounidense Gene Sharp como el autor intelectual de golpe, cuando éste no tenía ni tuvo relación alguna con la disidencia venezolana ni con el intervencionismo de los Estados Unidos. En realidad, Sharp había encontrado en sus investigaciones académicas que las rebeliones populares contra dictaduras de distinto signo tenían un trayecto similar de germinación. Así había ocurrido en las luchas que enfrentaron a los gobiernos criminales de Slobodan Milosevic de Serbia, Viktor Yanukovych de Ucrania y la que encabezaron contra la dictadura militar de Birmania (Myanmar) los monjes budistas y la Premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi. Expuso que esas movilizaciones tenían características que las identificaban como movimientos de resistencia civil pacífica frente a regímenes dictatoriales. Dio cuenta de sus hallazgos en una obra que en español se publicó bajo el título De la dictadura a la democracia.

En 2019, John Ackerman y Carlos Mendoza, quien en sus buenos años dirigió el Canal 6 de julio, plagiaron la idea de Hugo Chávez y pretendieron descubrir que en México estaba en marcha un golpe de Estado contra la 4T. “El Fisgón” Rafael Barajas y el productor de narcoseries Epigmenio Ibarra hicieron eco de tal “denuncia” y el presidente López Obrador la acogió como un elemento escenográfico de la auto victimización recurrente que utiliza para fortalecer su narrativa.

El fracaso de las contrarreformas electoral, eléctrica y militarista, que en 2022 y 2023 fueron declaradas inconstitucionales por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no fue asimilado por el grupo en el poder como consecuencia de los abusos en que incurrió al aprobarlas, sino que lo achacó falazmente al “golpe blando”. El llamado “Plan C” se anunció como un contragolpe, cobró bríos con el triunfo electoral de Morena en 2024 y con la instalación de una mayoría artificial en las cámaras del Congreso.

Claudia Sheinbaum en la presidencia ha mantenido la misma cerrazón arbitraria, negada a cualquier diálogo y reitera la cantaleta del “golpe blando”. Pero, desde el momento en que la presidenta se negó a acatar resoluciones judiciales que la suspenden, la reforma al Poder Judicial adquirió dimensiones de auténtico golpe contra el Estado de Derecho. El golpe viene de las alturas del poder, no desde una oposición pasmada y diezmada que aún no atina a asumir la resistencia.

Cincelada: Para la comprobación de un proverbio: la reelección en la fallida Comisión Nacional de Derechos Humanos equivale a tropezar dos veces con la misma piedra.

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