Al suicidarse de un tiro en el corazón el pasado 2 de octubre, el líder del movimiento estudiantil de 1968 Luis González de Alba dejó escrita, con inquietud y una buena dosis de pesimismo, una pregunta en su columna-testamento del diario Milenio:
“¿Te habrán arrebatado la Medalla BELISARIO DOMÍNGUEZ, Gonzalo Rivas Cámara, que salvaste cientos de vidas a costa de la tuya?”
Ya tiene respuesta la pregunta de González de Alba: la más alta distinción que otorga el Estado mexicano será para el héroe civil que el 12 de diciembre de 2011 apagó un incendio provocado por normalistas de Ayotzinapa en una gasolinera, durante una marcha, por lo que murió días después.
La propuesta de González de Alba, retomada con igual ahínco después por el doctor Luis de la Barreda, entre otros eminentes defensores de los derechos humanos, pasó con éxito ayer la última aduana: la bancada del PAN en el Senado se decidió por entregar la medalla a Gonzalo Rivas.
¿Por qué tenía el PAN la llave política para definir al premiado? Porque es ley no escrita que las tres fuerzas políticas más importantes se turnen en la Cámara alta el orden de decidir cada año esta designación. En este entendimiento, en 2016 correspondió al PAN.
Lo difundió ayer su coordinador de bancada, Fernando Herrera Ávila: “Después de una amplia reflexión, en la que valoramos los méritos de los 22 nombres propuestos, se llegó al consenso de que la presea se otorgue al ingeniero Gonzalo Rivas”.
Se trata de un notable gesto del PAN, que, la verdad debe decirse, no tenía al héroe de la gasolinera en su lista original. Sin embargo, no sólo al incluirlo, también al designarlo merecedor, enaltece los ideales panistas de “conductas acordes y congruentes con principios y valores humanistas”.
Resultó también una acción loable el hecho de que el acreedor haya sido un ciudadano común que realizó un acto heroico y no un político, un empresario, un intelectual, como había sido desde su inicio, en el año 1954.
Como sea, la decisión de este año exhibió que es ya obsoleta esa ley no escrita del Senado que campechanea a los partidos para que decidan cada año a quién es otorgada la medalla Belisario Domínguez. Incluso lo cree hasta un panista, como el senador Javier Lozano:
“Ojalá algún día dejemos eso de que cada año le toque a un partido proponer a su gallo. Espero que eso se acabe y sean verdaderos ejemplos de virtud, como el caso de Gonzalo Rivas. Yo voté a favor y es una buena decisión”.
En todo caso ha sido, este año, un hermoso homenaje para dos ausencias: la de Gonzalo…
Y la de su valedor Luis González de Alba.
Este artículo fue publicado en La Razón el 11 de noviembre de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.
