Hantavirus

El hantavirus ha recibido una importante atención mediática en los últimos años. El 11 de febrero de 2025, la pianista Betsy Arakawa, esposa del galardonado actor Gene Hackman, falleció en el domicilio de ambos en Santa Fe, Nuevo México, tras haber visitado una farmacia y luego de haberse comunicado vía telefónica con un médico, pidiendo una cita, dado que presentaba dificultades para respirar. Arakawa nunca llegó a la cita y falleció el mismo día. Una semana después, Gene Hackman también falleció, aparentemente sin darse cuenta ni entender lo que había pasado con su esposa. Hackman padecía la enfermedad de Alzheimer, y presentaba cardiopatía e insuficiencia renal. Murió al no funcionar el marcapasos que utilizaba, a la edad de 95 años. Arakawa cuidaba del actor. Los hijos del matrimonio anterior de Hackman con Faye Maltese estaban aparentemente alejados del actor.

Cuando la policía ingresó al domicilio donde habían fallecido Arakawa, Hackman y un perro del matrimonio, encontró numerosos excrementos de roedores y condiciones insalubres. Las investigaciones subsecuentes señalaron que Arakawa había contraído el hantavirus, enfermedad zoonótica que se transmite al ser humano por contacto con orina, saliva o heces de roedores, en especial del ratón colilargo -que es un roedor silvestre- si bien se ha encontrado el virus en otras especies de ratones.

La enfermedad tiene una tasa de letalidad entre el 35 y el 50 por ciento. Curiosamente los portadores no se ven aquejados por ella. Pero cuando las personas se contagian, suelen desarrollar fiebre hemorrágica, dolor abdominal, dificultades para respirar y, en muchos casos, el desenlace es fatal.

El hantavirus está presente tanto en el llamado “nuevo mundo” -EEUU, Argentina y otros países del continente- y en el “viejo mundo” -incluyendo Europa y Asia. Sus características difieren. En el primer caso produce un síndrome pulmonar por hantavirus (SPH). En cambio, en el segundo caso, se genera fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR).

El virus atrajo la atención de Estados Unidos en 1993 cuando se produjo un brote de la enfermedad en Nuevo México, Colorado, Arizona y Utah. El síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) se convirtió en una enfermedad de notificación obligatoria en 1995 y desde entonces se informa sobre su evolución a través del Sistema Nacional de Vigilancia de Enfermedades de Notificación Obligatoria (NNDSS) en el vecino país del norte. En 2020, en plena pandemia por el SARS-CoV2, se produjeron 833 casos de infección por hantavirus con una tasa de letalidad del 35 por ciento.

Argentina es otro país donde se han registrado brotes de la enfermedad. En 2022 hubo 32 casos de infección en Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Salta y Tucumán. En ese mismo año también se reportaron nuevos casos en Dakota del Norte, Panamá y Brasil.

En Asia, los casos de hantavirus se cuentan por miles cada año, siendo la República Popular China (RP China) y Corea del Sur los países con mayor incidencia. Si bien los brotes suelen ser esporádicos, el este de Asia sigue siendo un foco mundial del virus.

El caso del crucero de lujo holandés MV Hondius ha generado preocupación en la comunidad internacional. Esta embarcación cubría una ruta que partió el 1 de abril del presente año de Ushuaia, y continuo a la Antártica continental, las islas Malvinas, las Georgias del Sur, la isla del Ruiseñor y la isla Tristán de Acuña. El 11 de abril falleció un pasajero holandés en su camarote, quien había presentado síntomas de hantavirus desde el 6 de abril. El 24 de abril el cuerpo del pasajero y su esposa fueron desembarcados en la isla Santa Elena. La mujer fue llevada a Johannesburgo para su tratamiento y falleció el 26 de abril. Otros 30 pasajeros también desembarcaron en Santa Elena.

El 27 de abril un británico también enfermó y dio positivo a hantavirus. El 2 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue notificada del brote en el barco y confirmó seis casos, de los que tres murieron. El 3 de mayo el buque entró a aguas de Cabo Verde pero el 4 de mayo se le impidió desembarcar por causas de salud pública. Así, el buque determinó continuar a Tenerife, en las Islas Canarias, por lo que la OMS solicitó a España que atiendiera a los enfermos.

Ya para el 5 de mayo se tiene el registro de 8 pasajeros infectados y se confirma que tres de los fallecidos perecieron por la cepa Andes de hantavirus, que es la única conocida que se transmite entre seres humanos.

La llegada del buque a las Islas Canarias desato una crisis política entre las autoridades insulares, el gobierno español y partidos políticos. Finalmente se acordó que, a su arribo, los pasajeros extranjeros serán evacuados a sus respectivos países, por lo que tanto Estados Unidos como naciones europeas fletarán aviones para transportarlos. En el caso estadunidense se aceptó repatriar igualmente a ciudadanos canadienses a bordo del barco. En cuanto a los 14 pasajeros españoles, éstos serían ingresados al Hospital Gómez Ulloa de Madrid para su valoración.

Este caso recuerda al barco Diamond Princess que en febrero de 2020 experimentó el contagio de una quinta parte de sus pasajeros por COVID-19, de manera que la embarcación fue puesta en cuarentena en las costas de Yokohama, Japón. En aquella oportunidad, el barco, que llevaba 3 711 pasajeros a bordo presentó más de 700 casos de infección, equivalentes al 17 por ciento de los pasajeros. Estos fueron autorizados a desembarcar poco a poco, dando prioridad a adultos mayores. Una vez que se logró el desembarco de los pasajeros, la nave fue desinfectada. A manera de compensación, el Diamond Princess ofreció un crucero de igual valor de manera gratuita para los pasajeros en el futuro. El barco ha mantenido operaciones hasta el día de hoy.

Los cruceros son caldos de cultivo para la propagación de enfermedades. Por ejemplo, durante los primeros meses de la pandemia del SARS-CoV2, más de 40 cruceros presentaron casos de COVID-19. En octubre de 2025, más de 90 pasajeros y tripulantes de un crucero de Royal Caribbean enfermaron de norovirus, una enfermedad gastrointestinal durante un viaje que partió de San Diego rumbo a Miami en Estados Unidos. Asimismo, en enero del presente año el mismo virus afectó a unos 80 pasajeros y tripulantes del crucero Rotterdam, de la compañía Holland America Line.

Estas situaciones son frecuentes porque los cruceros no son los espacios más higiénicos, ni por el ocio de los pasajeros a bordo, como tampoco por las propias características de estas naves, que cuentan con poca ventilación, espacios cerrados y cientos, si no es que miles de personas que interactúan a lo largo de los trayectos.

Actualmente, no existe un medicamento antiviral curativo para las infecciones por hantavirus. El tratamiento sólo atiende los síntomas, pero tras enfrentar el síndrome de shock, los pacientes deben ser llevados a una sala de urgencias o a una unidad de cuidados intensivos para observación y atención adicionales si se sospecha que se trata de una infección por hantavirus. Esto es porque algunos de los primeros síntoma son semejantes a los de otras enfermedades, lo que dificulta su correcta identificación.

Por supuesto las miradas de la comunidad internacional se han dirigido a Argentina, puesto que fue de ese país de donde partió el crucero MV Hondius. Dado que el austral país ha presentado casos de hantavirus en el pasado y que la cepa Andes es propia del lugar, se cree que los pasajeros pueden haberse contagiado antes de abordar. Sin embargo, esto no se podrá confirmar mientras no haya una investigación exhaustiva a detalle. Lo que también es cierto, es que la respuesta del gobierno de Javier Milei no ha sido la mejor. El país se retiró de la OMS en marzo del año pasado y ahora el líder libertario señala que Argentina conducirá sus propias investigaciones sin dictados desde el exterior. Ello podría demorar las indagaciones para determinar quién es el paciente 0.

La OMS ha manifestado que los casos de hantavirus no son comunes si bien destaca la peligrosidad de la enfermedad debido a las tasas de letalidad que posee. En México, aunque no ha habido brotes masivos ni una alta incidencia reportada recientemente (en 2025 no se registraron casos confirmados en humanos), existe evidencia de que el virus circula en la fauna silvestre del país, por ejemplo, en los estados de Chihuahua -49 por ciento de los roedores- e Hidalgo -69 por ciento de los roedores. Empero, investigadores, médicos y académicos señalan que en el país no hay un correcto diagnóstico de la enfermedad por lo que ésta podría ser una patología desatendida potencialmente más grave de lo que se cree.

La crisis que el crucero MV Hondius ha generado revela la importancia de trabajar en protocolos y medidas de seguridad sanitaria para hacer frente a brotes, en especial cuando acontecen en espacios cerrados y donde hay una interacción tan estrecha entre tantos cientos o miles de personas. No parece que la situación haya cambiado significativamente desde el brote en el Diamond Princess, no obstante los riesgos sanitarios que además reclaman una mejor concertación entre países, autoridades sanitarias y la propia OMS. Hoy como nunca, la decisión de Javier Molei de retirar a Argentina de la OMS tiene su prueba más dura. Ya se verá si el costo de esta decisión daña de manera irreversible no sólo la imagen del país, sino la convergencia con la comunidad internacional en tiempos en que cada vez es más posible el surgimiento y propagación de enfermedades nuevas, viejas y poco conocidas.

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