La presidenta Claudia Sheinbaum se enredó al tratar de salir al paso de las críticas al recorte del calendario escolar, anunciado por el secretario de Educación, Mario Delgado y señaló que la nueva propuesta es que haya seis semanas de vacaciones, aunque la decisión se tomará tras la reunión que sostenga el titular de la SEP con los secretarios estatales.
“Se plantearon vacaciones muy largas, entonces el planteamiento ahora es que se conserven las 6 semanas de vacaciones y se va a volver a reunir este Consejo de Educación en donde participan todos los secretarios para recoger esta visión de algunos padres y madres de familia en la idea de que sean solo 6 semanas de vacaciones, como siempre ha sido, y que a lo mejor algunos se adelanten y otros puedan permanecer con el calendario anterior”, indicó.
Aun cuando la mandataria en un principio se pronunció por garantizar que los alumnos no pierdan clases, contradiciendo el anuncio del secretario, quien afirmó que la modificación al calendario escolar fue un acuerdo unánime al que se llevó debido al calor y al inicio del Mundial, ahora criticó que “todo mundo” haya opinado sobre el asunto con el fin de emprender “una campaña” en contra de Mario Delgado y rechazó que el cambio en el calendario haya sido una ocurrencia suya.
“Ahora salieron gobernadores diciendo que no están de acuerdo, y tienen derecho a decir que no están de acuerdo, pero sus secretarios de Educación lo aprobaron el viernes. No fue una ocurrencia de Mario sino a petición de muchos maestros y de padres de familia que se hizo este planteamiento y todos lo votaron…Hubo una campaña contra Mario y la verdad es que fue una decisión unánime de todos los secretarios de educación del país”, manifestó.
Por su parte, el secretario de Educación, Mario Delgado, a pesar de que la presión de la críticas lo llevó a revisar el cambio al calendario escolar que, según él, era una decisión tomada, insistió en defender esta postura al asegurar que en el último mes de clases “ya no se hace nada” en las escuelas en cuanto a actividades académicas y de enseñanza, sino que, según él, solo se usa para descargar asuntos administrativas.
“Se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, sólo por cumplir un conteo. Se desvirtúa la dignidad docente y se convierte la escuela en una estancia forzada. Ese tiempo muerto a veces es burocracia que roba espacio a la convivencia familiar y a la salud mental de nuestra niñez”, alegó.
En el marco de la nueva reunión con los secretarios estatales de educación, el funcionario se dijo abierto para incorporar los planteamientos del magisterio y de los padres de familia, sin embargo les “sugirió” no se dejarse llevar por ideas “tecnocráticas” que pintan un escenario catastrófico en la educación y afirmó que hay países europeos con menos días de clase y que tienen un buen nivel de aprendizaje.
“El artículo 87 de la Ley General de Educación exige entre 185 y 200 días efectivos de clase. Esta ley es también un residuo de la visión tecnocrática; esa cifra responde a una visión alineada con los estándares comparados de la OCDE que redujo la educación a una estadística de permanencia e indicadores homologados…Hay países que no están atados a la cantidad de días. Francia y Bélgica, por ejemplo, son sistemas de primer nivel con menos de 170 días de clases”, expuso.
Luego de hacer un llamado a tomar una decisión con base en las diferentes realidades de los estados de la República, el secretario criticó los señalamientos que apuntan que a un mayor número de días de descanso implicarán complicaciones en el cuidado de los niños para las madres trabajadoras. “Las escuelas no son guarderías”, espetó.
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