Joel Huiqui es el claro ejemplo de los procesos interrumpidos y cortos pero exitosos, que no se explican pero sí se pueden explicar, y no me referiré a la capacidad de éste.
El deber ser indica que a procesos largos y maduros, mayores son los éxitos, por tanto menores los fracasos.
En la liguilla se encontraban Jardiné con un proceso largo con América y Huiqui con siete juegos con Cruz Azul. En el primer caso se podría decir que fracasó y que Huiqui fue un rotundo éxito.
El el fútbol actual se han diseñado puestos directivos y deportivos que permiten planear los diversos equipos de una manera más empresarial mediante métodos y evaluaciones continuas que dejan observar si se van cumpliendo objetivos a corto, mediano y largo plazos, y dependiendo de éstos se van tomando decisiones, como el hecho de mantener la ruta o dar virajes en el camino.
Me parece más fácil de explicar el éxito en un proceso a largo plazo que el éxito fortuito sin planeación. Ser exitoso en una empresa (objetivo planteado), depende de muchos factores humanos y materiales, además que en conjunto se tengan ciertos gananciales acumulados con el tiempo y es aquí donde me parece se explica el éxito de Cruz Azul.
En México existen dos equipos que han sostenido con el paso del tiempo una plantilla con incrustaciones menores, buen fútbol, y que han ganado templanza en finales: América y Cruz Azul.
Cruz Azul ha tenido una serie de gananciales acumulados que le permitieron en la cancha resolver sus juegos. Un ejemplo es Rotondi, que, similar a Míguel Layún, era responsable de fracasos rotundos y posteriormente se erigieron en héroes ganando el título con sus goles.
Huiqui en siete meses no pudo madurar a Rotondi, ambos iban con procesos diversos, pero se conjuntaron y se potenciaron de alguna manera, y así con la demás plantilla frente a Huiqui. Además Cruz Azul ya había sido campeón de CONCACAF, es decir, sí es un equipo hecho.


