Hoy en el diario Reforma, como pocas veces, Carmen Aristegui fue clara y hay que agradecerlo.
Es decir, esta vez la columnista no insinuó sino que se expresó clara, y aunque abundan los condicionantes, como siempre sucede con sus discursos –podría, sería, diría, etcétera– y aunque también escriba en tercera persona o como cronista de una historia que ella modula, Aristegui imagina la posibilidad de una "Primavera a la mexicana". No precisa qué quiere decir eso –no es su estilo y además sería difícil porque todos conocemos el desenlace de aquella primavera a la que la comunicadora alude– pero en resumidas cuentas quiere creer, no exagero, que el "artero gasolinazo" podría significar el detonante de cierta energía social largamente contenida que podría (los "podría" son de ella) sacudir sino es que derrocar las estructuras políticas.
Así como Andrés Manuel López Obrador menciona insistentemente al "Pueblo" o el discurso priista a "la sociedad mexicana", la articulista se refiere a "México", y lo divide en dos, el México dócil y el que ya no está dispuesto a dejar que las cosas sigan así. Y para ello, dice Aristegui, México requiere de nuevos liderazgos, tampoco precisa a quiénes se refiere pero la división tajante entre un pensamiento malo y otro bueno siempre genera los dividendos que el ejercicio de la política pretende: adherentes, quienes aceptan la revuelta, los otros son oficialistas, vendidos o displicentes que se agachan ante el poder, y así por esa línea pretende concitar el entusiasmo de quienes siempre querrán estar en la línea correcta.
Desde luego que no coincido con esa forma de reducirlo las circunstancias políticas, en particular, disiento de hablar únicamente de dos México, y tampoco creo que la función de un periodista sea soliviantar a ese México que podría derribar las estructuras políticas. Sin embargo, como dije antes, lo importante es que Carmen Aristegui hace un planteamiento político meridiano (plagado de condicionantes pero claro) y solovianta, arenga a quienes no están dispuestos a permitir que las cosas sigan como están: "¿podrá la sociedad mexicana salir fuerte y victoriosa?", pregunta al final de su oferta política. La transparencia en la oferta editorial es parte de la dinámica democrática, que así, quizá también está gestando los nuevos liderazgos políticos en el país.
