Etcétera

La CNTE y la economía famélica

Hubo un tiempo que el Estado modernizó a la sociedad. Lo malo fue que la modernizó bajo fórmulas tradicionales de poder político, esto es, antidemocráticas y patrimonialistas. La herencia quedó en la sociedad misma. Resulta imposible comprender, por ejemplo, la eficaz necedad de la CNTE sin el corporativismo clientelar que durante décadas funcionó como uno de los pilares del sistema político mexicano. Resalta a la vista que la CNTE opera con la misma lógica clientelar que por décadas sostuvo al régimen que tenía al presidente en la cumbre de la pirámide, al PRI en medio y al corporativismo oficial en la base. El de la CNTE ciertamente no funge ya como un corporativismo oficial, pero es tan clientelar, chantajista y autoritario como el oficial en sus mejores tiempos. La única diferencia es que merma fuera de control, al margen de las correas jerárquicas que aún rigen en el PRI. El gobierno de Gabino Cué ahora intenta introducir un mínimo de racionalidad en la administración de las plazas de los maestros. Es lo mínimo que puede intentar para ofrecer algo de esperanza a los niños oaxaqueños. La gran pregunta es: ¿lo logrará? Ojalá, aunque no cabe pecar de ingenuos ni optimistas. La herencia clientelar que el antiguo régimen dejó en Oaxaca encuentra en la famélica economía del estado a su mejor aliada. De modo que sospecho que sin un robustecimiento mínimo de esa economía no habrá ningún cambio relevante en la enrarecida convivencia política que tiene lugar en el estado. Pero no detecto ningún esfuerzo serio para reactivar la economía del estado, y del país, más allá del efecto milagroso que se espera traigan las reformas estructurales. Efecto milagroso que no llega, por supuesto, porque se atraviesan otros factores de orden geocoyuntural y geofinanciero y geopolítico y geocomercial. Digo, como si la disyuntiva fuera aislarse o dejarlo todo a eventualidades que se ubican más allá de lo que podemos hacer.

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