La decisión de Hipólito Mora

En años recientes, más que resolver problemas, lo que se hacía era buscar paliativos. Parecía que se estaban resolviendo las cosas, pero en el fondo lo que se estaba haciendo era, en algún sentido, darles largas.

En donde quizá se concentró esta tendencia fue en los temas de seguridad. En muchos estados la presencia del Ejército resolvió parte de la dinámica cotidiana. Los soldados dan seguridad, al tiempo que generan condiciones para que la delincuencia organizada se inhiba.

Todos sabemos que no pueden permanecer el Ejército y la Marina en la calle, la creación de la Guardia Nacional (GN), en buena medida intenta que las cosas entren bajo nuevas dinámicas en el proceso de seguridad.

No hay manera de saber cómo nos va a ir con este nuevo proyecto; sin embargo, se tiene que reconocer que es la propuesta más acabada en la materia en los últimos años. La GN ya está a prueba y es cuestión de poco tiempo para que sepamos si realmente estamos ante un proyecto que de menos atenúe la inseguridad.

Está visto que éste es el mayor problema del país y, por más que no se reconozca en la presente administración, se ha agudizado. La CDMX es una prueba de ello, la violencia ha crecido y no se ve que se esté reduciendo. La inseguridad anda por doquier, se están conjuntando dos inquietantes fenómenos.

Por un lado, la impunidad con la que se actúa por parte de los delincuentes y, por el otro, se está presentando una especie de algo que podríamos llamar “venganza social”. No sólo se roba, también se agrede y violenta al máximo a quien es sujeto del delito.

Una causa podría ser que se hayan dejado las cosas puestas con alfileres, lo que paradójicamente les permitía un cierto control sobre la ciudad. Como sucede en varios estados, la seguridad es precaria, pero se tenían en algunos casos mecanismos que lograban medio controlar las cosas.

Otra causa está en que se hizo un diagnóstico impreciso. Es probable que se haya pensado que con tener algunos instrumentos de gobierno se podía resolver la problemática.

Recientemente, la Jefa de Gobierno tuvo que hacer cambios ante el estado de las cosas, pero lo que es un hecho es que su gran apuesta es la Guardia Nacional, si con ella no se resuelven los problemas, chico problemón que se nos viene.

La Ruana en Michoacán es otra comunidad en donde todo indica que nunca se resolvió el problema de fondo. Cuando en 2013 Hipólito Mora se armó junto con buena parte de los ciudadanos para crear las autodefensas, él es el fundador de ellas, lo hizo ante la impotencia en que vivían ante la brutal delincuencia organizada.

Dos años al menos duraron las mesas de negociación, incluso el entonces Presidente Peña Nieto envió a su muy cercano Alfredo Castillo. Su gestión no fue afortunada, si bien algunas zonas del estado fueron controladas, en muchas otras sólo hubo paliativos; le decían el “virrey”.

La mejor prueba de ello es que después de haber dejado las armas, ayer de nuevo Hipólito volvió a ellas, con declaraciones severas contra las acciones del Gobierno federal: “la inseguridad está peor que nunca, piensan que con un apoyo económico nos van a aplacar, pues no es así… me van a tener que asesinar, así como se oye, habrá gente a la que puedan engañar pero a mí no, y yo ya estoy hasta la madre”.

El gran problema de la inseguridad está evidenciando además de que a pesar de los muchos diagnósticos que existen sobre ello, bien a bien, no queda del todo claro el tamaño del problema, porque en muchos casos lo que se hizo fueron simples paliativos que lo que buscaban más que la gran solución era atemperar las cosas.

Es claro que en La Ruana y en general en la llamada “zona caliente michoacana” poco o nada han cambiado las cosas; la decisión de Hipólito Mora lo confirma.

RESQUICIOS

Más allá de declaraciones sobre si terminaremos siendo un “tercer país seguro” o no, lo que hay que preguntarse es qué vamos a hacer cuando el empresario-presidente decida meter el acelerador en el tema de las redadas.


Este artículo fue publicado en La Razón el 16 de julio de 2019, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

Autor

  • Javier Solórzano

    Javier Solórzano es uno de los periodistas mexicanos más reconocidos del país, desde hace más de 25 años. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó estudios en la Universidad Iberoamericana y, hasta la década de los años 80, fue profesor de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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