La justicia selectiva: traición y entrevistas

La noticia es tan absurda como reveladora. A la mujer que desmanteló un gigantesco narcolaboratorio se le acusa de traición a la patria y se le cita a comparecer en la FGR. Al político señalado por narcotráfico, con orden de captura internacional, se le extiende una invitación amable para “rendir entrevista”.

El contraste no es casualidad: es la radiografía de un sistema que protege a los suyos y castiga a quienes incomodan. La Fiscalía General de la República se ha convertido en un escenario de complicidad institucional, donde la ley se dobla según la conveniencia política.

La ciudadanía observa —o más bien, se deja engañar— mientras la justicia se convierte en espectáculo.

Se nos dice que hay legalidad, que hay procesos, que hay imparcialidad. Pero los hechos son claros: la balanza se inclina siempre hacia el poder, nunca hacia la verdad.

¿Hasta cuándo seguiremos aceptando esta manipulación? ¿Hasta cuándo el pueblo seguirá con los ojos cerrados creyendo en un gobierno que protege a los acusados y persigue a los que enfrentan al crimen?

La respuesta no está en los pasillos de la FGR ni en los discursos oficiales. Está en la voz ciudadana que exige coherencia, que reclama justicia y que no se conforma con entrevistas maquilladas ni acusaciones fabricadas.

Pobre Tabasco, pobre México… si seguimos permitiendo que la complicidad sea más clara que el agua y estemos cegados todavía.

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