La muerte del Mencho y la verdad detrás del comunicado

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, es presentada por la Secretaría de la Defensa Nacional como el resultado de un enfrentamiento fortuito. Sin embargo, el propio comunicado oficial deja ver que la historia es distinta. La clave está en una frase casi escondida: Sedena “agradece la cooperación de inteligencia de los Estados Unidos”. Esa línea revela que Washington tenía la ubicación del líder del CJNG y que México actuó porque no hacerlo habría tenido un alto costo político y diplomático inmediato.

En un contexto donde la administración de Donald Trump exige resultados en materia de seguridad, la “cooperación” se parece más a una instrucción que a un intercambio. La operación no fue accidental: testigos reportaron horas antes la presencia de helicópteros y vehículos militares en la zona. No se despliega ese nivel de fuerza para una patrulla rutinaria. Eso es un operativo planeado, basado en inteligencia precisa.

La narrativa de que los militares “repelieron una agresión” es el guion institucional que protege al Ejército en lo legal y al gobierno en lo político. Pero no explica por qué El Mencho habría muerto “durante el traslado aéreo”, una fórmula usada históricamente para administrar la narrativa y evitar mostrar el cuerpo en el lugar del enfrentamiento. En operativos de alto valor, lo usual es asegurar al objetivo en sitio o trasladarlo a instalaciones cercanas, no a cientos de kilómetros.

La combinación de elementos —la mención explícita a la inteligencia estadounidense, la movilización previa en la zona y la versión oficial de un encuentro fortuito— apunta a una conclusión clara: la operación fue bilateral. Estados Unidos localizó al capo; México ejecutó el operativo; el comunicado suaviza la dimensión real de la intervención para proteger políticamente al gobierno.

Más allá del golpe al CJNG, este episodio exhibe la dependencia de México en materia de inteligencia y la necesidad del Estado de administrar cuidadosamente el relato para no aparecer como ejecutor de decisiones ajenas. La violencia que siguió al operativo demuestra que la estructura criminal mantiene capacidad de respuesta. La muerte de un líder no desmantela un cártel: apenas reacomoda sus piezas.

El comunicado de Sedena no miente, pero tampoco dice la verdad completa. La verdad está en lo que intenta ocultar: que la operación no fue un accidente, sino el resultado de una presión y una inteligencia que vinieron del otro lado de la frontera.

Autor

Scroll al inicio