Me causa placer mirar las imposturas y burlarme de ellas. Me divierte develar lo fingido. Por ejemplo hoy que se cumple un año más del nacimiento de la mejor estrella de música pop de todos los tiempos. Michael Jackson puede o no gustar (a mí me gusta mucho pero eso es lo de menos), pero negar que fue un gran artista es de fifís, para emplear un término de moda.
Hagamos de lado que estamos aludiendo a un referente sin el que no se puede explicar las estrategias de comunicación de masas contemporánea, en especial las relacionadas con la moda y el diseño de la imagen; ignoremos incluso la influencia que tuvieron en Michael dos de los más grandes de todos los tiempos -Gene Kelly y Fred Astaire-; incluso más, hagamos de lado la participación que tuvo con sus hermanos en aquel grupo memorable donde fue el más destacado (entonces era soprano). Y ahora situemos el punto: estamos hablando de un hombre que trascendió a Little Richard, James Brown (I Got the feelin y I Feel Good) así como Diana Ross y Jackie Wilson, éste último central para el soul (escépticos, escuchen Leonely teardrops, Higher y los más rocanroleros I love you so). Expertos: recuerden Upside down de la señora Ross aunque sea disco y desde la magia digital revisan la canción que interpretaron juntos. (No cito a los Bee Gees porque les pueden salir ronchas a ustedes que todo lo saben).
Dije que no tomaría en cuenta a Los Jackson Five, lo hago solo para recordar Shake your body y aludir a la primera vez en que Michael acudió al exquisito falsete entre sus tonos de contratenor, tenor y baritono, en 1978, cuando tenía veinte años –anden, oíganlo otra vez- y luego, en 1979, acudamos a Don’t Stop ‘Til You Get Enough (¿bailamos?). Y aunque sé que a muchos de ustedes no les impacta, recuerdo lo que dijo en cierta ocasión Frank Sinatra: “Michael Jackson es el mejor cantante que escuchado” y no lo hago con otros de una envergadura similar para no abrumar, y que son exponentes de lo mejor de la música en su género.
Puede o no gustar el “Rey del pop”, insisto, frente a esas preferencias sólo hay que festejar la diversidad (como a mí no me gusta Prince, por ejemplo). Pero creo que es ridículo hacerlo en la pose de iniciado musical, acá como deslindando a la música clásica o al rock de los 70 con algo que no requiere esa comparación porque es un género que entona por sí solo. Para mí su mejor es Bad que comenzó a circular el 31 de agosto de 1987 (en dos días cumple 30 años) y no por la canción que le da el titulo sino por The Way You Make Me Feel. En este video la canta y la baila con “Britney Spears”.
Anden, bailemos, hagamos un streptease a quienes no más por la pinche pose no aceptan la gran contribución de un grande. Pero sobre todo, por supuesto, bailemos entre nosotros, por nosotros (le subo al volumen):

