Antes que todo quisiera agradecer a la subdirectora de esta revista que me haya dado la oportunidad de poder escribir estas líneas y dirigirme a su estimable lector.
Quisiera antes que todo referir que soy originario de la Ciudad de México, en este momento tengo cuarenta y dos años de edad, esposo y padre de familia, abogado de profesión, maestro en Ciencias Penales, doctorando en ciencias penales, docente Universitario, escritor; comienzo con esta breve semblanza de su servidor, aunque parece ser una tarea fácil, la verdad de las cosas ha implicado mucho esfuerzo, trabajo y perseverancia y que tengas bien definidas tus metas, sobre todo cuando no has sido una persona de privilegios a diferencia de otras personas, para pagar tus estudios.
Durante mi época de infancia aunque no identificaba lo que era realmente la pobreza y la riqueza, cuando salía a pasear con mis padres, al ir caminando por la calle me topaba con personas, que carecían de lo básico como son: zapatos, vestimenta o alimento, habré tenido entre cinco y siete años, seguramente, está situación motivó a que emprendiera la idea de juntar dinero, lo que debió haber sido en un lapso muy breve, de lo que me llegaban a dar mis padres, mis tíos o conocidos, aunque ahora sé, que no era mucho y, lo que juntaba en un botecito, cuando estaba a la mitad, y volvía a salir a la calle con mis familiares lo iba repartiendo entre la gente que, consideraba yo que lo necesitaba; la verdad de las cosas a esa edad, uno no entiende qué es la injusticia social, que existe en contraste con la opulencia o por qué esa desventaja social, solamente adviertes que hay gente necesitada de lo más elemental, alimento y un lugar donde poder vivir, pero, me cuestionaba porque tenía que ser esto así; con el paso del tiempo vas creciendo y te das cuenta que se vuelve algo cotidiano y que en muchas de las ocasiones pasa inadvertido, como si fuera el alimento que consumes.
Lo anterior considero que fue el antecedente primigenio para que me diera a la tarea de esforzarme en estudiar primero para salir adelante y después para cambiar la educación que no todas las personas, tienen el don de transmitir el conocimiento, por lo que intente en trabajar en varias empresas, para pagar mis estudios, pero dada mi falta de experiencia y edad, no lo pude conseguir de inmediato, con posterioridad logre mi primer empleo en una agencia automotriz, obteniendo un empleo como ejecutivo “V”, y ve a traer esto o lo otro, que desde luego ganas lo indispensable, pero me sirvió para continuar con mis estudios, porque quieres algo diferente para ti y tu familia, claro está, alentado en mayor medida por mi madre, esta lucha constante en salir adelante, ha sido un impulso para continuar con cada una de mis metas, así como para concluir mi preparatoria, que con posterioridad tuve la oportunidad de cambiar de empleo e ingresar al Poder Judicial de la Federación, como oficial administrativo hasta culminar como Secretario adscrito a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Nunca he sido simpatizante o militante de ningún partido político, tal vez porque ninguno le cumple a la gente, considero que los partidos políticos han sostenido tener las mejores plataformas políticas, para ser gobierno. Sin embargo, en la práctica los intereses de grupo, de partido o bien cuando tienen oportunidad de ser gobierno, se han alejado de la gente, de sus necesidades y, se han corrompido, lo que no debiera ser así, es por ello, que necesitamos una transformación de fondo en la educación, política economía interna y exterior, política fiscal y seguridad nacional.
Siempre he pensado que la transformación y progreso real de México, está sustentado en su gente y en sus jóvenes, en la educación y tecnología como fuente primordial para abatir los grandes rezagos como son: la pobreza, marginación, desigualdad social y la delincuencia entre otros, se debe priorizar la educación, incrementarse su presupuesto, como se logra disminuyendo los privilegios del que gozan las instituciones gubernamentales como son: unidades vehiculares, imágenes publicitarias, celulares, viáticos, compensaciones garantizadas y cualquier otro, que no sea estrictamente indispensable, para el buen funcionamiento del área correspondiente. Yo preguntaría qué candidato del partido oficial habla de estos temas, ninguno claro está, yo, si, y es lo que pretendo que se legisle al respecto.
Me parece que el Estado ha sido corresponsable, en la delincuencia en México, porque no ha atendido a fondo los grandes problemas como son: la generación de mayores empleos y bien remunerados, aspirando a que el salario este dentro del marco de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), tanto en las instituciones públicas y privadas y que estos no sean temporales sino permanentes. Y que los salarios se incrementen con base en la inflación, sin que ello, implique afectación alguna, con la reforma energética, porque lo que se pretendía con aquella, es que se obtuvieran mayores beneficios para la población en general. Se deben hacer las reformas constitucionales para eliminar el Centro de Control de Confianza para los empleados de seguridad pública, porque esto constituye una violación a sus derechos humanos, además de que no ha servido para abatir la corrupción, por tanto resulta ineficiente; lo que en todo caso propondría un sistema institucional de rotación de servidores públicos cada seis meses.
Se debe incentivar a la pequeña y mediana empresa, en la contratación de personal con beneficios fiscales, el primer año y medio, pero, con la idea de que continúen laborando ese ese sector empresarial, también se debe fomentar su crecimiento evitando excesivos trámites gubernamentales, para conformación de una nueva empresa, que en muchas de las ocasiones tardan meses o hasta años.
En política económica, se debe privilegiar el mercado interno, buscando el abasto interno con los propios empresarios mexicanos y sus mecanismos, disminuyendo así la importación de bienes. De igual manera, se debe de apoyar al campo mexicano, en la adquisición de maquinaria para sus siembras, así como la de dotarlos medios suficientes para distribuir entre la población sus productos. Es decir, ahora sí, una política nacionalista.
En materia laboral se debe de legislar para que las jornadas laborales no excedan más de 40 horas a la semana, considero que con ese tiempo es suficiente para efectuar un desarrollo laboral eficiente, consecuentemente, se debe eliminar las jornadas laborales excesivas, por lo que se tendrá que favorecer la integración familiar. Cumpliéndose así, lo establecido por la OCDE en cuanto a jornadas laborales, en beneficio de los trabajadores. Se debe negociar la deuda pública externa, para un crecimiento sustentable de México.
En política exterior se debe abrir los mercados hacia centro América y Europa, buscando soluciones alternas para que salga el producto mexicano; incentivando la alta manufactura. Sé que son muchos temas más, pero, en este momento no quisiera abrumarte, ya sabrás la totalidad de mi proyecto como legislador.
Yo como muchos más me dentro de la historia me arriesgue hacer el cambio, a pensar de manera distinta, en alguna ocasión me dijeron estaban mal, sin embargo, lo único que pretendo es favorecer a las clases que durante décadas han sido desfavorecidas y marginadas, te pido hagamos la diferencia y que confíes en mí.
Juan Rafael Ramírez Zamora

