¿Quiénes lograron la independencia?

La historia oficial (que es en la que cree la gran mayoría de los mexicanos), señala que quienes iniciaron la guerra de Independencia en 1810 son los que resultaron victoriosos, y por eso se logró en 1821.

Pero no es así; los insurgentes fueron militarmente derrotados cuando cayó Morelos y fue fusilado.

Paradójicamente, quienes son mencionados año con año en la ceremonia del Grito fueron los perdedores. Hidalgo, Aldama y Allende fueron fusilados poco después de ya haber sido militarmente derrotados.

De hecho, se encaminaban a Estados Unidos a buscar refugio y ayuda cuando fueron capturados (por el traidor Elizondo, insurgente resentido porque no le dieron un ascenso que pedía).

La guerra la continuó Morelos con varios éxitos, pero cometió errores como intentar una democracia en pleno conflicto (lo cual es imposible) y dejar en el Congreso de Chilpancingo decisiones militares.

Al ser fusilado, el movimiento se vino para abajo. Varios levantados aceptaron una amnistía del Virrey (como Andrés Quintana Roo y Leona Vicario).

Guadalupe Victoria, reconociendo la derrota pero no queriendo amnistiarse, se refugió por años en una cueva en Veracruz, viviendo como auténtico asceta.

Y Guerrero mantuvo una guerrilla en la sierra, a salto de mata, pero sabiendo que no podría ganar militarmente.

Por lo cual, ofreció a varios generales realistas se pasaran de su lado y, al conseguir la Independencia, serían nombrados presidentes. Ninguno aceptó.

En 1817, el español anti-monárquico Javier Mina llegó a favor de la Independencia con varios extranjeros (españoles, ingleses y gringos básicamente) en sus filas y logró algunos triunfos (por cierto, debiera ser mencionado en el Grito pese a no ser mexicano).

Pero sus hombres eran muy pocos como para derrotar al Ejército realista y pronto fue capturado y fusilado. La revolución de 1810 estaba ya prácticamente derrotada.

¿Por qué entonces se dio la Independencia? Al regresar Fernando VII de Francia, una vez derrotado Napoleón, se encontró con la Constitución de Cádiz (1812) que diseñaba una monarquía parlamentaria (es decir, democrática, como muchas actuales).

Obviamente al rey no le agradó eso y revocó dicho documento (1814). Pero había muchos españoles que ya no querían una monarquía absoluta y buscaban dar un paso a la parlamentaria.

Entre ellos, un oficial español (que había sido designado para venir a América), Rafael de Riego, dirigió un golpe de Estado, no para remover al rey Fernando, sino para obligarlo a jurar la Constitución de Cádiz, cosa que se vio obligado a hacer.

Pero justo eso molestó a los realistas y españoles de Nueva España, precisamente por el carácter liberal de dicha Constitución.

Ante lo cual, vieron más conveniente separarse de España que padecer al nuevo régimen liberal.

Así, quienes derrotaron militarmente a los insurgentes, decidieron decretar la Independencia, nombrando a Iturbide para encabezar ese proyecto.

Vieron la conveniencia de hacer las paces con lo que quedaba de los insurgentes (el abrazo de Acatempan) y Santa Anna buscó a Victoria y le comunicó el acuerdo entre ambos bandos para declarar la Independencia.

Precisamente porque fueron los ganadores de esa guerra, los realistas, los primeros en ocupar el poder, dejaron a los insurgentes en cargos menores (a Guadalupe Victoria no le tocó nada).

Pero ninguno de esos personajes realistas – y quienes hicieron la Independencia – es mencionado en el Grito (ni Iturbide, Santa Anna, el clérigo Matías Monteagudo – que organizó la conjura de la Profesa del que surgió este plan- y el Obispo Ruiz de Cabañas -quien coronó a Iturbide-, entre otros).

Por cierto, nunca en el grito se menciona tampoco a la famosa “Güera” Rodríguez, quien había hecho donaciones al movimiento insurgente, e invitaba a Iturbide a cambiarse de bando justo para lograr la Independencia.

El costo de ese evento fue muy alto, pues murió el 10 % de la población, y siendo la Nueva España el Virreinato más próspero de América, entró en una crisis económica profunda que duró casi todo el siglo XIX.

Así pues, la historia real difiere mucho de la historia oficial, a la cual los gobiernos deforman a modo con fines políticos.

Y por ello, la mayoría de los mexicanos tiene una idea muy parcial, maniquea y distorsionada de nuestra historia.

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