No se hicieron esperar las reacciones a la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, confirmada al mediodía de este viernes por el propio presidente Enrique Peña Nieto. A través de su cuenta de Twitter, el Ejecutivo envió el mensaje que a los pocos minutos dio la vuelta al mundo se convirtió en tendencia en las redes sociales: “Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”. La respuesta de los medios de comunicación en México fue casi inmediata.
En sus cuentas de Twitter, medios como Excélsior y La Razón, así como periodistas como Joaquín López Dóriga y Óscar Mario Beteta, reprodujeron en tiempo real todas aquellas expresiones de felicitación al gobierno federal por la recaptura del narcotraficante, como si se tratase de un hecho casi heroico y poco faltó para convocar a organizar una gran celebración. A través de su canal de televisión, Excélsior ha prolongado su transmisión especial por casi cinco horas en las que ha dado prioridad a la información procedente del gobierno federal. A lo largo de este lapso se ha hecho un recuento de la recaptura anterior en febrero de 2014 y la segunda fuga, en julio de 2015, pero este último hecho se ha matizado con la magnificación de la nueva reaprehensión.
En el otro extremo de la cobertura mediática de colocan los que advierten en esta recaptura una cortina de humo para desviar la atención de otros temas, y han deslizado toda clase de teorías de la conspiración. La politóloga Denise Dresser y los reporteros de Proceso, como Jenaro Villamil y Álvaro Delgado, se han dedicado a replicar tuits de usuarios que sugieren una captura pactada o una distracción para el alza del dólar. En este universo es posible encontrar mensajes como el del analista financiero de La Jornada, Enrique Galván Ochoa, quien asevera: “Nunca se fugó, lo sacaron de la cárcel. Lo necesitan recapturado”. O el hashtag creado por el columnista de ese mismo diario, Julio Hernández López, #Ficción Cumplida.
Si bien es prematuro esperar de los medios un análisis más a fondo sobre este acontecimiento, desde sus primeras reacciones es posible advertir su compromiso de informar a sus audiencias más allá de sus filias y fobias. Así, nuevamente tenemos en un extremo a la prensa oficialista que raya en la lambisconería y en el otro, la prensa militante, aquella que ve conspiraciones o complots en todas partes.
