lunes 27 mayo 2024

El ‘REMAKE’ obradorista de las zonas económicas especiales

por Jorge Triana

De acuerdo a los críticos de cine, las películas re producidas y basadas en otra cinta ‘REMAKES’, salvo contadas excepciones, jamás superan en calidad a la versión original.

Lo mismo sucede con los recientemente anunciados ‘Polos de Desarrollo’ de Andrés Manuel López Obrador, un ‘REMAKE’ del programa de Zonas Económicas Especiales (ZEE) implementado por Enrique Peña Nieto, y apoyado a través de la creación de una nueva ley, por todas las fuerzas políticas representadas en el congreso el sexenio pasado (morena incluido).

Está más que claro que la brecha de desarrollo norte/sur en México, es abismal. Para resolver ese problema, se implementó el programa de Zonas Económicas Especiales (ZEE) en 2016, pero López Obrador lo eliminó por decreto desde 2019.

El objetivo del programa, diseñado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, era impulsar el desarrollo económico y social en las regiones más pobres y rezagadas del país. 

Se crearon siete Zonas Económicas Especiales en el país: Lázaro Cárdenas-La Unión (Michoacán y Guerrero), Coatzacoalcos (Veracruz), Salina Cruz (Oaxaca), Puerto Chiapas (Chiapas), Progreso (Yucatán), Seybaplaya (Campeche) y Dos Bocas (Tabasco).

Los incentivos fiscales que se ofrecían en las ZEE incluían exenciones del ISR, del IVA, y de varios impuestos locales. Además, habría beneficios en seguridad social y regulatorios, como la simplificación de trámites y permisos para la instalación y operación de empresas.

En su corta vida, el programa logró atraer algunas inversiones importantes, por ejemplo: la primera empresa en la ZEE de Lázaro Cárdenas-La Unión, una planta de producción de acero de la empresa china Baosteel, misma que generó 4 mil empleos.

Lamentablemente, el presidente desoyó las súplicas de la iniciativa privada, y desde su corta visión y su obsesión por destruir toda reminiscencia de lo que él llama ‘periodo neoliberal’, puso fin, a través de un decreto, a las ZEE, privando a nuestro país de una oportunidad única para desarrollar la zona sur.

“No se necesitan”, decía López Obrador, “ya tenemos proyectos para el sureste: ahí está el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec”.

Hoy, ya en su último año de gobierno, a López Obrador se le ocurre que las ‘zonas económicas especiales’ son una gran idea, cuando él mismo las eliminó por decreto desde 2019.

La Secretaría de Hacienda ha creado un programa de ‘Polos de Desarrollo’, una batería de incentivos fiscales a favor de las empresas que se instalen en el Corredor Interoceánico del Itsmo de Tehuantepec, la zona más estrecha del país entre los Estados de Oaxaca a Veracruz. 

Para obtener los beneficios del gobierno, las empresas deben estar al corriente de sus obligaciones fiscales; contar con título de concesión vigente o ser propietario de alguna superficie dentro de algún ‘polo de desarrollo’ creado por la SHCP: Coatzacoalcos I, Coatzacoalcos II, Salina Cruz, San Blas Atempa, San Juan Evangelista y Texistepec.

Entre los incentivos fiscales que se ofertarán a las empresas, destaca la exención en el pago del 100% del Impuesto sobre la Renta durante los primeros tres años de operación y del 50% en los tres años posteriores, pero si las compañías superan las metas de empleo, este beneficio podrá alcanzar hasta el 90%.

Las operaciones realizadas dentro de los ‘Polos de Desarrollo’ estarán exentas del cobro del Impuesto al Valor Agregado. Además, se permitirá la recuperación del IVA pagado en las compras realizadas fuera de la zona durante cuatro años.

A pesar de que los ‘Polos de Desarrollo’ de López Obrador son un claro ‘REMAKE’ de las ZEE de Peña Nieto, éstos se quedan extremadamente cortos con respecto al programa ‘neoliberal’ de 2016.

El programa de Peña Nieto trabajaba siete Zonas Económicas Especiales distribuidas en el sur del país, mientras que los polos obradoristas se concentran en una sola zona económica (la del Itsmo) dividida en siete puntos geográficos.

Además, los incentivos de los ‘Polos de Desarrollo’ son muy limitados en comparación con las ZEE

1. En las ZEE, la exención del ISR era de 100% por diez años, y de 50% en los siguientes diez años, mientras que en los ‘Polos de Desarrollo’, la exención del ISR al 100% se limita a tan sólo tres años.

2. En los ‘Polos de Desarrollo’, la exención en el pago del 100% de IVA, también está limitada, no más de cuatro años.

3. En seguridad social, las ZEE ofrecían una exención de pago del 50% los primeros diez años y hasta de 25% durante los diez años siguientes. Este beneficio no lo contemplan los ‘Polos de Desarrollo’.

4. Los incentivos fiscales a nivel local (predial, tenencias, derechos, impuestos sobre nómina…) no están incluidos en los ‘Polos de Desarrollo’. No hay convenios con los gobiernos estatales a este respecto.

Adicionalmente, estos ‘polos obradoristas’ tienen un grave defecto de origen. Los beneficios ofertados a las empresas, corren a partir de la publicación del decreto que los crea, y no a partir de la constitución o instalación formal de las empresas. Es decir, en teoría, sólo aplican a empresas ya existentes, o por lo menos es lo que se establece en la muy deficiente redacción del documento.

López Obrador está convencido de que sólo lo que él emprende puede ser exitoso, pero el golpe de realidad suele ser duro y doloroso. Prueba de ello, es el ‘REMAKE’ de bajo presupuesto que hoy produce del programa de ZEE. 

Una vez más, el presidente terminó desdiciéndose y admitiendo tácitamente que se equivocó. Nunca sabremos qué tan exitoso hubiera sido el programa de ZEE, lo que sí sabemos, es que López Obrador lo mató en uno de sus tantos arrebatos de egolatría.

A un año de concluir el sexenio, los ‘Polos de Desarrollo’ pintan para acompañar al Gas Bienestar, a los Bancos del Bienestar, a CFE Internet para Todos, al INSABI… y tantos otros programas que hoy hacen parte de la lista de fracasos presidenciales del obradorato. 

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