Compartir

Lamentablemente nuestro país se ha convertido en una gran concentración, o mejor aún, en dos grandes concentraciones que viciosamente se retroalimentan una a la otra. Por una parte, es evidente que el presidente ha logrado concentrar con cada una de sus decisiones arbitrarias y autoritarias, más y más poder. Y esto no solo lo digo yo, modesta periodista, ni la mayoría de los líderes de opinión y académicos mexicanos, etiquetados mañosamente como “conservadores”, sino también diarios de prestigio internacional tan reconocidos como el Financial Times: López Obrador, la nueva figura del autoritarismo en Latinoamérica. Así encabeza hace un par de días el editorial de este diario londinense. Peor aún, la misma fuente afirma que en nuestro país la llamada 4T “está desmantelando las instituciones” y califica como “intolerante” al actual régimen. ¡Qué triste y qué cierto!

La gota que derramó el vaso y motivó la valoración apabullante de este diario, fue la respuesta de la SCJN, obediente, lambiscona y rendida a la voluntad del mandatario, al validar (palabras más o palabras menos) la aberración de “consultar la ley” para complacer los caprichos populistas de Palacio Nacional. Penoso que seis ministros de la máxima institución del poder judicial, hayan preferido mostrar la “lealtad ciega” que el caudillo demanda, a defender la Constitución y decirnos claro y fuerte que nadie, ni el todopoderoso, puede estar por encima de la ley.

Vamos a la otra concentración, la de FRENA. En otros espacios donde participo, he manifestado mis grandes diferencias con este movimiento o forma de protesta –o cualquier cosa que FRENA sea– La mezcla de enojo, fanatismo religioso, homofobia, supuesto “odio” al comunismo (sin saber ni de qué están hablando), su falta de conocimiento y reconocimiento de la ley, sus valores finalmente de ultraderecha, estridentes y antidemocráticos, no me gustan ni los comparto. Tan malo el pinto como el colorado, diría mi abuelita. Pero debo reconocer que la polarización que tanto ha procurado y disfruta el Sr. López Obrador ha contribuido importantemente a que crezca el Sr. Gilberto Lozano y sus huestes, ingenuas y manipuladas por ambos personajes que se asemejan, desde mi punto de vista, en su ambición de poder al costo que sea.

Mural: “La Trinchera”, José Clemente Orozco

Y aquí estamos, en medio de una crisis sanitaria de proporciones apocalípticas, con casi 80 mil mexicanos muertos por la pésima gestión de la pandemia (número insuficiente de pruebas, comunicación contradictoria, falta de medicamentos, falta de personal, problemas de fondeo al sistema hospitalario, datos manejados a conveniencia del régimen, oídos sordos para los expertos, etc.) pero aún hay más…

Estamos también ante una de las crisis económicas más graves de todos los tiempos en nuestro país: con un decrecimiento de dos dígitos del PIB y de cara a la peor crisis económica que enfrentará cualquier país de América Latina; con más de 10 millones de nuevos pobres; con un gobierno que apoya incomprensiblemente a las energías fósiles; que decide inyectar miles de millones de pesos a una empresa quebrada como Pemex; que construye obras inútiles y faraónicas por puro gusto y que se niega a apoyar a las micro y pequeñas empresas del país que literalmente desfallecen.

¿Y qué podemos decir de la inseguridad en nuestro país; o de la militarización de México; de la entrega de los puertos a la Marina; de la eterna corrupción; del desprecio por la ciencia y la cultura; del aumento de los feminicidios; del riesgo que corren o corremos los periodistas que no creemos en la lealtad ciega y no pensamos como la llamada 4T; o de los padres de niños con cáncer que están muriendo por la falta de medicamentos; o del austericidio al que estamos sometidos todos; o de la invisibilidad de la CNDH ?

La concentración de poder sigue, todavía le quedan al presidente algunas instituciones que cooptar o destruir. Preparémonos. La concentración de FRENA también persistirá, miles y miles de ciudadanos, alimentados en su oposición por el propio AMLO, ahí están en el Zócalo, soñando con que el Sr. López de veras va a dimitir el próximo 1 de diciembre.

En esta hora negra, aunque no somos muchos, algunos nos hemos comprometido a defender el equilibrio de poderes, a apoyar el sistema de partidos, a hablar de lo que de verdad importa, a luchar con inteligencia y la ley en la mano por el México que queremos.

Más allá de las concentraciones, lo que nos urge es dar un no rotundo a los populismos de derecha o de izquierda o del lugar de donde vengan. Necesitamos hoy y ahora una defensa seria, comprometida y valiente de nuestra democracia.

Autor