En un solo día, fueron asesinadas con lujo de saña alrededor de 20 personas en diferentes ciudades del estado. De estos homicidios, los que más impactaron a la opinión pública, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales, fueron los de cuatro niños en Coatzacoalcos y los de dos agentes de la Policía Federal en Ciudad Cardel, en el municipio de La Antigua. Entre estos últimos, el comisario de la corporación en la entidad, Camilo Castagne.
En dos días, el nivel de la violencia alcanzó nuevas dimensiones con la escalada de este fin de semana. La imagen de los niños muertos que circuló –de manera irresponsable y morbosa- en medios de comunicación y redes sociales causó azoro, consternación y enorme indignación popular. La ejecución de Castagne mereció a su vez condenas de parte del presidente Enrique Peña Nieto y del secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong. Y entretanto, simultáneamente hubo más asesinatos en Orizaba, Córdoba, Minatitlán, Cosoleacaque, Tihuatlán y Las Choapas.
Pero el propio gobernador tuvo que admitir públicamente que fracasó respecto de la misma expectativa por él mismo creada en campaña, aunque sin dejar de buscar excusas: “me comprometí, y es cierto, a que en seis meses tendríamos mejores resultados. Hay elementos de carácter nacional que han afectado a nuestro país, que afectaron también a Veracruz y han llevado a que las últimas semanas, como lo hemos reconocido frente a todos ustedes, la situación se haya complicado”, afirmó.
El gobernador se niega a dar un golpe de timón y a cambiar de estrategia y de colaboradores en tan delicada área. Incluso, el viernes pasado se dio tiempo para placearse con su secretario de Seguridad Pública en un restaurante del centro de Xalapa, a manera de espaldarazo al funcionario ante las críticas por su deficiente desempeño. Un día después vino la masacre.
Sólo que a diferencia de Fidel Herrera y de Javier Duarte, Miguel Ángel Yunes se presentó ante los veracruzanos como un experto en la materia que tenía la capacidad, los conocimientos y la experiencia para hacer frente a la delincuencia, pacificar al estado y marcar la diferencia con el pasado.
