Etcétera

Una elección soporífera

8:00 am. Los primeros rayos de un sol obstinado tocan mi rostro. Despierto con el malestar propio de los domingos. La operación “burlar la ley seca” fue tan exitosa que por un momento olvidé que tenía que asistir a las urnas para ejercer mi derecho al voto. La borrachera hizo lo propio, y como iban pasando las horas cambié de parecer un par de veces… ¿votar por el menos peor o anular?

10:00 am y el Alka seltzer cataliza mi optimismo. Llego a la casilla y una calma chicha embarga a los funcionarios y a los vigilantes. Se nota que ganará el abstencionismo. Huele a billetes en fajos, a fritanga y a sobaco. No hago comentario alguno y entro al cubo blanco con mis planillas.

Cruzo el nombre del candidato mientras una arcada me obliga a precipitarme a la salida. Quiero vomitar y no sé bien si es por el ron de anoche o por los nombres que veo en las boletas.

Camino hacia mi casa pensando que debí anular porque las opciones son a todas luces desastrosas. Ni hablar: a lo hecho, pecho, y por lo menos cumplí con mi deber ciudadano.

13:00 pm. Después de comer una cemita con pápalo me retiro al cuarto y duermo la siesta. Sueño que las urnas vuelan como palomas y explotan arrojando millones de papelitos multicolor y veo planeando un fragmento de boleta donde el logo del PRI fue cruzado con un pene verde y una leyenda que dice: “Toma tu voto, culei”.

3:00 pm. Despierto lentamente y tomó mi celular. Entro a Twitter y leo las últimas noticias: violencia, quema de paquetes electorales, casillas que nunca abrieron, abstencionismo, lluvia, crisis nerviosas por la ley seca.

5:00 El zipizape en este ring virtual es infinito: todos empiezan a filtrar resultados a su conveniencia. Los del PRI son especialistas en despistar al enemigo y sueltan informes apócrifos que le dan el gane a sus candidatos. Los panistas niegan lo anterior y se cuelgan las coronas mientras escuchan las Bodas de Figaro en su mente, mientras que los del PRD echan culpas y señalan los pésimos resultados de los dos anteriores y los de Morena ya planean (como siempre) impugnar los resultados porque ellos iban a arrasar y los malosos les hicieron fraude…ZzzZZzzzZZzZ.

Ya pasan de las 9 de la noche y el respetable consejero presidente del INE inaugura los informes del PREP, que es justamente el último banderazo para las “operaciones chocolate”: ese lapso de tiempo moribundo donde las cifras mágicamente pueden dar un vuelco radical: donde las urnas que previamente fueron embarazadas, dan a luz cuatrillizos, y las maletas van y vienen para cerrar negociaciones…

Son las 11:30 de la noche y los presidentes de cada partido están sentados en la mesa de López Dóriga. Aunque el PRI sigue conservando la mayoría en el congreso, la realidad es otra: en las elecciones más caras de la historia del país reinó el abstencionismo. La gente no salió a votar porque está a disgusto con los gobernantes. Ganó el “Peña, no te queremos”.


Los cinco “ines” de la noche:

César Camacho luce intranquilo (con todo y sus relojes).

Madero, inquieto.

Arturo Escobar, inflado.

Navarrete, intolerante.

Martí Batres, indignado.

Tres sorpresas que tendrán consecuencias:

1. Nuevo León tendrá el primer gobernador ciudadano (ojo: priista de nacimiento).

2. Manlio Fabio recobra fuerza… cosa que no le gustará mucho al grupo peñista y cambiará los escenarios para el 2018.

3. Moreno Valle vuelve a arrasar en Puebla pese a los pronósticos que le vaticinaban sus críticos. Esto lo pone nuevamente bajo los reflectores nacionales…


12:00 am. Antes de desconectarme del proceso fumo un cigarro, miro al vacío y surgen algunos aforismos…

-Mal futbol mata elección.

-La lluvia es la mejor aliada de las ranas ( y de los mapaches electorales).

-La urna, como cualquier hembra, puede salir embarazada al menor descuido.

-No sólo los médicos realizan operaciones exitosas. En las elecciones no se necesitan bisturíes para diseccionar un cuerpo.

-Cuando hay elecciones, los muertos sí hacen ruido.

-Cae más rápido un portavoz que un cojo.

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