jueves 29 febrero 2024

¿Ya cállate chachalaca?

por Claudia Castello Rebollar

En 2006 el entonces candidato López Obrador causó revuelo cuando en varios actos públicos le dijo al ex presidente Vicente Fox: “ya cállate chachalaca”, lo hizo para recriminarle por considerar que lo atacaba mientras hablaba a favor de la continuidad de su proyecto, Obrador se quejaba entonces de que el presidente se estaba metiendo a la elección y le exigía se callara, dejara de hablar de temas electorales o asuntos que, según su parecer, influían en el proceso electoral.

El candidato López Obrador pedía, una y otra vez, que el entonces presidente se callara y dejara de entrometerse en la elección presidencial, estos sucesos han vuelto a la discusión pública porque ahora vemos cómo aquel aguerrido candidato hace justamente lo que tanto criticó, hoy hace lo mismo de lo que se quejó no sólo en la campaña de 2006, sino también en la de 2012; todos lo sabemos: la falta de piso parejo y que los presidentes en turno se quedaran callados, fue una queja eterna del eterno candidato.

Incluso en su discurso de toma de posesión en 2018, ya como presidente electo, Andrés Manuel agradeció a Peña Nieto el “no meter las manos en la elección” y apenas el año pasado, en una conferencia de prensa matutina de abril de 2022, lo reiteró diciendo: “le tengo consideración y respeto”, ¿entonces cómo se explica que él actúe de manera contraria y se haya volcado a descalificar, golpear y agredir a una de las aspirantes a conformar el Frente Amplio opositor?

Sin duda, su actuar es resultado del miedo que tiene de perder la elección presidencial del próximo año, así como también, es muestra de que estamos ante un político que dice lo que le conviene en cada ocasión, pero que no tiene un compromiso serio con la democracia, Andrés Manuel sólo se ha aprovechado de ésta, pero en cuanto no le beneficia y ve riesgo de perder, no duda en sabotearla.

En estas últimas semanas, la exitosa irrupción del proceso de selección del responsable a crear el Frente Amplio por México le rompió el esquema y su “certeza” de que ya tenía ganada la elección de 2024, más aún, el proceso que ha estado llevando el Frente Amplio le ha dejado exhibido, a él y a su partido, como lo que son; violadores sistemáticos de la ley. Enfurecido, no entiende cómo es posible que la oposición sea capaz de llevar a cabo un proceso en unidad, eficaz, que ha despertado el interés en la ciudadanía, los medios de comunicación y, además, lo haga respetando la ley.

Pero el presidente López Obrador ha dejado ver su lado más oscuro estos últimos días, cuando a diario descalifica, se burla, ataca a Xóchitl Gálvez y, en general, al proceso del Frente Amplio por México, sin embargo, los ataques contra Xóchitl van mucho más allá de anécdota o comidilla de los corrillos de la política, pues se trata del jefe de estado de nuestro país; su actuar puede desencadenar consecuencias que nadie desea para la democracia en México.

Ya sea instigado por el propio presidente, por su partido o por voluntad propia, el diputado de Morena, Manuel Robles Gómez, el lunes pasado presentó una denuncia contra Xóchitl Gálvez ante la Fiscalía General de la República (FGR) y ante la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), por presuntamente haberse enriquecido al amparo del poder público, lo que lleva la situación a otro nivel de agresión: se corre el riesgo de que se utilicen las instituciones que el estado mexicano tiene para procurar justicia, para perseguir opositores.

Una cosa es que el presidente en sus “mañaneras” se burle o descalifique a sus opositores y otra, que ilegalmente dé a conocer documentos fiscales o algún diputado pretenda que la Fiscalía o la UIF, inicien una cacería de brujas; se trata de acciones que violan la ley y ponen en riesgo el proceso electoral en su conjunto.

Debe tomarse en cuenta que el hecho mismo de que el presidente, violando todo marco legal y normativo, haya pedido a sus “corcholatas” iniciar su campaña en todo el país, ya pone en jaque a instituciones como el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), pues las lleva al extremo de verse ante la posibilidad de tener que castigar a las corcholatas impidiéndoles alcanzar alguna candidatura, lo que dejaría expuestas, al INE y al TEPJF a protestas masivas instigadas desde Palacio Nacional.

Es urgente que se detenga el perverso juego del presidente Andrés Manuel, pues lo que está en riesgo no sólo es la continuidad o no de su proyecto, sino algo mucho más grande: la continuidad y estabilidad de la democracia mexicana, lo que ha sido el resultado del trabajo de millones de ciudadanas y ciudadanos a lo largo de décadas. Si persiste en su ambición de que gane su partido a toda costa, puede provocar desequilibrios institucionales y enconos sociales que terminen por echar por la borda lo alcanzado por todas y todos los mexicanos, por ello, exigimos pare de inmediato sus ataques y pida, públicamente, a los miembros de su partido y a todos sus seguidores, que respeten a todas las personas que legítimamente, deseamos una mejor opción de gobierno.

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