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Con sobradas razones, los ciudadanos ya no le creen casi nada a ningún político. Y tampoco a las instituciones del Estado que han politizado su quehacer, como la PGR.


Pero la detención de Javier Duarte, este sábado 15 de abril en Guatemala, llevó a extremos las dudas de los mexicanos, mismas que fueron registradas con lujuria de detalles en Facebook y en Twitter.


Que si ese no era el ex gobernador de Veracruz, que si se trataba de una entrega pactada, que si todo es para salvar al PRI en las reñidas elecciones mexiquenses de junio, que si por qué hasta ahora…


La gala del sospechosismo de los mexicanos fue denso y diversificado. Tanto como se desplegó en su momento con la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.


Sin embargo esta vez, la novedad fue el sospechosismo con dosis de regateo y mezquindad que provino de la propia clase política.


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