Señor Donald Trump, agradezco su pronta respuesta a la convocatoria que a través de una carta le hice para sostener una reunión. Es tradición diplomática mexicana invitar a los candidatos presidenciales estadounidenses a entablar un diálogo franco sobre una relación que México entiende que es vital para ambas naciones; dos naciones que por su interacción estratégica no se pueden separar ni dividir.
Compartimos miles de kilómetros de frontera, compartimos miles de millones de dólares de comercio, compartimos un flujo migratorio legal de millones de personas. Nuestros países están íntimamente conectados.
A México le iría muy mal sin Estados Unidos, y a Estados Unidos le iría muy mal sin México. Voy más allá. A Estados Unidos le iría muy mal sin los mexicanos, y a México le iría muy mal sin los estadounidenses. Expulsar a todos los mexicanos de Estados Unidos, que trabajan dignamente en la construcción de la economía más poderosa del planeta, es tan autodestructivo como pensar en expropiar todas las empresas de capital estadounidense en México con el pretexto de que lo que aquí hay es solamente nuestro.

