La duda taladra el alma de Gil. Setecientas mil personas despidieron a El divo de Juárez en Bellas Artes y sus alrededores rindiéndole tributo a un gran gay, a la personificación homosexual en los escenarios, a las formas femeninas en el cuerpo de un hombre, en fon.
Tres días después, miles de personas marchan en distintas ciudades de la República contra el matrimonio entre personas del mismo sexo. Algo raro ocurre: cientos de miles adoran al cantante gay y cientos de miles marchan contra la homosexualidad. A Gamés se le hace bolas el engrudo: quizá los unos no son los otros y los que marcharon nunca han oído a Juan Gabriel, ni tienen un disco suyo en sus casas. ¿No hay algo esquizofrénico en esto.
Gil lo leyó en su periódico MILENIO. Por si quedaba alguna duda de la mano que mece la cuna de las marchas, o la cuna que mece la mano de las marchas: 11 obispos encabezan las marchas en 8 estados.
A duro y dale que la sociedad civil, o como se llame, había convocado a las marchas a favor del "matrimonio natural", que los curas no habían intervenido en forma alguna para salir a las calles y en la hora pública los obispones marchan al frente. En Veracruz, el obispo Luis Felipe Gallardo; en Tamaulipas, José Luis Didildox Martínez (gran nombre); en Durango, el arzobispo José Antonio Hernández; en Puebla, el arzobispo Víctor Sánchez; en Cuernavaca, Ramón Castro; en Toluca, Javier Chavolla; en Tijuana, el arzobispo Francisco Moreno; en Querétaro, Faustino Armendáriz. De estos materiales está hecho el Frente Nacional por la Familia.

