“La aviación bombardeará a los terroristas. Es una decisión irrevocable hasta que termine la reconquista de toda Siria”, advirtió un mando militar del régimen de Bashar al-Asad, citado por France Presse.
Las bombas siguen cayendo por cinco días consecutivos sobre los barrios rebeldes de la divida ciudad de Alepo, muy a pesar del alto al fuego acordado entre Estados Unidos y Rusia que terminó la semana pasada y de las peticiones de la ONU y diversas ONG.
El pasado lunes, revista etcétera publicó, de acuerdo con autoridades internacionales, que bombardeos y diversos ataques mataron a 139 personas, siendo la peor semana para Alepo en los cinco años de guerra.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos asegura que la mayoría de las víctimas son mujeres y niños.
A lo anterior se suma la falta de medicamentos y los apagones y cortes de suministro de agua, que afectan a los 250 mil civiles atrapados en los distritos del este de la ciudad, controlados por las fuerzas insurgentes desde 2011.
Asimismo, el Observatorio reportó que sólo 30 médicos siguen atendiendo a los heridos de guerra y al resto de los pacientes de Alepo, donde el pasado domingo hubo 400 heridos, muchos en estado grave, a causa de los ataques, según el pediatra Aberramán, representante de la Asociación Médica Siria. También hay muy pocas enfermeras que no cuentan con el material sanitario esencial.
“Pero ahora ni siquiera pueden entrar nuevos médicos porque el cerco militar se lo impide (…) Más de la mitad de doctores han abandonado Siria desde que empezó la guerra", agregó.
Mientras la situación en Alepo empeora día con día, al-Asad sigue amenazando a su pueblo con su imponente ejército fiel a sus ideales. En tanto, EU y Rusia continúan peleando la responsabilidad de los últimos crímenes de guerra cometidos en Siria, principalmente en Alepo.
(Con información de El País)
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