Las nuevas tecnologías y dispositivos móviles también se pueden llevar bajo la piel, así lo confirma una nueva generación que usan implantes electrónicos para mejorar su calidad de vida.
Algo que destaca es que la mayoría de los “biohackers o grinders”, es que realizan ellos mismos las operaciones y aprenden mediante la práctica los principios básicos de la medicina y de la esterilización.
“Ha pasado mucho tiempo desde que me colocaron mi primer implante electrónico, un sencillo transmisor de radiofrecuencia, en 1998. Me permitía abrir puertas y encender luces solo con un movimiento de mi brazo” explicaron al diario español El País, Stelarc y Warwick en una entrevista en la que presentaron un implante de una tercera oreja en el brazo de Stelarc.
Aumentar las capacidades cognitivas es uno de los objetivos más ambiciosos que ofrece esta nueva modalidad, algo muy similar que sucede con los tatuajes tecnológicos que cubren la piel y que permitirán controlar la temperatura, detectar el estrés basándose en el sudor, la frecuencia cardíaca y la información de hidratación.
La innovación no sólo llega al mundo de la salud y la ciencia, también se registra su uso y avances en otros rubros como el artístico o nuevas tecnologias que podrían solucionar enfermedades o incluso prevenir sismos.
Ejemplo de ello es Moon Ribas, a quien le implantaron un sensor sísmico en el codo que le permite sentir los terremotos mediante las vibraciones.
Mientras que, Neil Harbisson, quien es daltónico, tiene una cámara sujeta a su cráneo. Los diferentes colores hacen que la frecuencia de las vibraciones que recibe su cráneo varíe. Gracias a esto aprendió a distinguir una gran variedad de colores.
Muchos biohackers tienen imanes implantados en sus dedos, que se pueden activar con pequeñas bobinas de cable conectadas a unas sensores externos como ultrasonidos o infrarrojos. Esto permite a la persona con los implantes “sentir” la distancia hasta los objetos o el calor remoto.
El principal reto de este sector es crear implantes para mejorar la memoria y para comunicarse mediante el pensamiento.
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