El Bronco exhibe una vez más sus limitaciones con ⿿las niñas gordas⿝


“A las niñas gordas no las quiere nadie”, es una dicho que puede atribuirse a cualquiera de esas creencias anodinas que abundan en distintas franjas de la sociedad mexicana. Aunque en el caso que traemos a colación la frase tiene nombre y apellido: Jaime Rodríguez, y es el gobernador de Nuevo León que de esta forma inició una campaña para prevenir la obesidad. Ese señor, no sobra decirlo, ganó en un proceso electoral porque muchos se identifican con esa forma grotesca de asimilar la vida; no dudamos en que muchos de ellos son los mismos que celebran como primates y aplauden como focas en las redes, por ejemplo, la frase con la que el periódico Metro, del Grupo Reforma, anotó ayer la masacre de Orlando, Florida: “¡Ay, gay!”; quienes dicen nacos a los que no opinan como ellos, tienen otros rasgos físicos u otras costumbres, o quienes insultan diciéndole “locas”, “putos” y “anormales” a los que no son heterosexuales. Esas prácticas excluyentes, discriminatorias y autoritarias son parte de todo un procesamiento histórico complejo y no podrá revertirse totalmente y en el corto plazo. Tan se trata de una cultura que, horas después de haber exhibido su propia pequeñez, El Bronco dijo que él se refería no a “las gordas” sino a “las mujeres embarazadas”, ello, aparte de decir que en su administración no tienen registro de mujeres desaparecidas por lo que, tal vez, se fueron con el novio.


Quienes rechazamos esos expresiones que retratan claramente la miseria humana tenemos la oportunidad de exhibirlos y acotarlos, y decir junto con el gran Voltaire: “¡A la carga contra los fanáticos y los bribones!”.


Marco Levario Turcott

Autor

Scroll al inicio