Alcanzo a registrar estas once proclamas, enarboladas en uno u otro extremo del conflicto entre el gobierno y los líderes de la CNTE, y creo que no ayudan a comprender lo que pasa y menos a establecer puentes de entendimiento, digamos que vasos comunicantes entre quienes opinamos sobre el tema:

1) “Hay terrorismo de Estado”. Esa proclama con la que varios sectores militantes cuestionan al gobierno federal carece de asideros argumentales, pero tiene cierta eficacia como estrategia de propaganda. El asunto se complica aun más cuando los medios amplifican tales divisas, como hace hoy el sitio de Aristegui Noticias al resaltar la proclama enarbolada por el Ejército Popular Revolucionario.
2) “Ni un paso atrás en la reforma educativa”, declama el titular de la SEP Aurelio Nuño Mayer y el desplante lo amplifican los medios de comunicación oficialistas. ¿Cuál reforma educativa? Lo que el gobierno alentó es un conjunto de medidas administrativas (ni siquiera integrales) con el objetivo de atenuar los privilegios magisteriales que otrora le fueron tan funcionales al viejo régimen.
3) “Todos somos Oaxaca”, reza la propaganda que busca persuadir a una adhesión omnímoda contra el gobierno cuando en realidad, todos somos un mosaico diverso y plural donde se conjugan diferentes puntos de vista. Pero además, aquel estado tiene una complejidad más rica que el icono con el que se pretende desenterrar el hacha de guerra (en las calles o la palestra digital).
4) “La reforma educativa es neoliberal”. Ni es reforma educativa ni es neoliberal, ya lo han dicho expertos en la materia que demuestran que esas medidas administrativas implican al Estado como controlador de la mecánica educativa.
5) “El profesor luchando también está enseñando”. En un sentido estricto, el maestro enseña en el aula aunque, en efecto, para muchos, la defensa de sus intereses gremiales implica una suerte de enseñanza, el quid es que, en esa lucha, los profesores de la CNTE no plantean la calidad educativa como el eje rector de sus acciones.
6) “Con violencia y sin diálogo no se llega a ningún lado”. La frase es seductora y, en general, también es certera. El problema es que, por un lado, el gobierno federal plantea su adhesión al diálogo y enseguida advierte que éste sólo será político y, por otro, la CNTE exige diálogo pero al mismo tiempo pide la derogación de la (mal llamada) reforma educativa.
7) “Muchas escuelas de Michoacán y Oaxaca lucen desoladas por culpa de los maestros de la CNTE”. Conocemos diferentes historias que, en efecto, demuestran un enorme deterioro en la dinámica educativa y altos grados de deserción escolar; pero ello no sólo ocurren ahí o en Chiapas, donde la militancia magisterial ha dejado esa estela incontrovertible. El abandono a las escuelas primarias y secundarias oficiales ocurre en otras regiones más en donde ni siquiera la CNTE tiene mayor presencia, y ello se debe a la indolencia del gobierno en sus diferentes niveles.
8) “Cualquier intervención de las fuerzas de seguridad es un acto de represión”. Eso señala la propaganda militante aunque, evidentemente, no es así; el gobierno tiene la tutela para que las fuerzas de seguridad intervengan, y con eficiencia, cuando la protesta desborda su propio carácter y se convierte incluso un acto de provocación. El ejemplo más reciente sucedió ayer en la avenida Insurgentes de la Ciudad de México, donde se registraron distintos desmanes.
9) “Sólo el gobierno puede aclarar lo ocurrido en Nochixtlán” dice el sacerdote activista político Alejandro Solalinde y sus seguidores apoyan esa especie de pancarta. No es así, y no nada más por la falta de credibilidad del gobierno sino porque cualquier diligencia debe integrar los testimonios más diversos y cercanos a los hechos, además de que la CNDH y visitadores de la ONU están llevando a cabo su trabajo precisamente para reconstruir lo que sucedió.
10) “Quienes están contra la (mal llamada) reforma educativa son unos bandoleros”. No es así, desde luego, o no todos. Por un lado es claro que varios “métodos de lucha” de la CNTE son bastante cuestionables e incluso inadmisibles, los bloqueos que evitaron el suministro de gas en el estado de Oaxaca, por ejemplo. Pero junto con ello también hay quienes critican la reforma educativa y no han recurrido a esos métodos que conocemos en varias regiones de Chiapas, Michoacán y Oaxaca.
11) “Los maestros de la CNTE son un movimiento democrático”, advierten entusiastas quienes apoyan a la Coordinadora y, sobre todo, los militantes de Morena y su líder principal con el objeto de contar con la simpatía magisterial (en una retórica en la que el PRD no quiere estar atrás, por lo que ya ha incluso respaldado la demanda de que renuncie el titular de la SEP). Creo que esto no es así, no se trata de un movimiento democrático ni tiene como causa la calidad educativa del país; la CNTE es una rémora del viejo corporativismo mexicano que ahora defiende privilegios, y que son inaceptables para las sociedades democráticas modernas.
