En política, las alianzas no se improvisan: se construyen, se cultivan y, sobre todo, se corresponden. El mapa electoral de 2027, con ocho estados donde la oposición podría competir seriamente si se coordina, abre una pregunta que va más allá de las gubernaturas: ¿qué papel quiere jugar Movimiento Ciudadano en la arquitectura política rumbo a 2030?
Los datos muestran que en varios estados —Chihuahua, Nuevo León, Campeche, San Luis Potosí y Zacatecas— la presencia de MC es decisiva para que la oposición pueda disputar el poder. En otros —Aguascalientes, Querétaro y Michoacán— su participación no cambia el resultado, pero tampoco estorba. Es decir: MC tiene la capacidad de sumar, pero también de restar si decide caminar solo.
Y aquí aparece el dilema de fondo.
Si en 2027 MC decide no integrarse a ninguna alianza opositora, aun cuando su presencia podría inclinar la balanza en estados clave, ¿con qué autoridad política podría pedir en 2030 que esa misma oposición cierre filas detrás de su eventual candidato presidencial, que el ciudadano ve con simpatía como Luis Donaldo Colosio?
La política mexicana tiene memoria corta, pero no tan corta como para ignorar que las alianzas se sostienen en la reciprocidad. Si MC se reserva para sí mismo las gubernaturas, pero en 2030 exige respaldo para la presidencia, estaría pidiendo un cheque en blanco sin haber invertido capital político previo.
El argumento es simple:
quien no acompaña en la batalla local, difícilmente puede exigir acompañamiento en la batalla nacional.
Además, 2027 será el laboratorio donde se mida la voluntad real de MC para construir un proyecto más amplio que su propia marca. Si decide competir solo en los estados donde su presencia es decisiva, el mensaje será claro: MC prefiere preservar su identidad antes que construir un bloque opositor funcional. Y esa decisión tendrá consecuencias.
Porque en 2030, cuando el tablero se vuelva a abrir, la oposición podría preguntarse:
¿por qué respaldar a un partido que no estuvo dispuesto a respaldar a nadie más cuando más se le necesitaba?
No se trata de castigos ni venganzas políticas, sino de coherencia estratégica. Las alianzas no se decretan: se ganan. Y se ganan con hechos, no con discursos.
Si MC quiere llegar a 2030 con la fuerza suficiente para pedir apoyo opositor, necesita demostrar en 2027 que también está dispuesto a darlo. De lo contrario, podría encontrarse en la paradoja de aspirar a la presidencia sin haber construido los puentes necesarios para cruzar el río.
En política, como en la vida, nadie llega solo a la cima.


