México y Serbia celebraron el pasado 24 de mayo, el establecimiento de relaciones diplomáticas. La vinculación se formalizó en 1946, tras la Segunda Guerra Mundial. A lo largo de los pasados 80 años, ambas naciones han sufrido importantes transformaciones al igual que el curso de los acontecimientos mundiales. Es ocasión entonces, para celebrar y recordar también algunos hitos de la relación, con miras a dilucidar las áreas de oportunidad que permitan profundizar y aprovechar de mejor manera la experiencia acumulada.
Comenzando con algunos datos duros, México se encuentra en América del Norte y Mesoamérica, por lo que es un país frontera pero a la vez puente en el continente americano, respecto a América Latina y Estados Unidos y Canadá. Serbia, en cambio, es un país sin acceso al mar. Es un país continental situado en el sureste de Europa, en la península balcánica, rodeado totalmente por tierra tras la independencia de Montenegro en 2006. En términos de extensión territorial y demografía hay enormes diferencias. México cuenta con un territorio de 1 972 550 kilómetros cuadrados, en tanto la extensión de Serbia es de 88 499 kilómetros cuadrados, que es menor a la del estado de Oaxaca.
Respecto a la demografía, México se ubica en la 10ª posición por sus 131 946 900 habitantes, mientras que Serbia tiene 6 657 783 que lo ubica en la 103ª posición a escala global. En el índice de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), México se ubica en el 81° lugar, por debajo de Serbia quien figura en la 62ª posición.
En el terreno político, las relaciones han fluido de manera formal, con la excepción del período correspondiente a la desintegración de Yugoslavia, tras el cual, los dos países renovaron la relación. En la Guerra Fría, el mariscal y presidente de Yugoslavia Jozip Bros Tito visitó México en un par de ocasiones. También los mandatarios Sergej Kraigher y Lazar Mojsov siguieron la tradición. Del lado mexicano, tanto Adolfo López Mateos como Luis Echeverría y Miguel De la Madrid Hurtado realizaron visitas de Estado a Yugoslavia.
Como se sugería líneas arriba, durante las guerras yugoslavas de 1991, México redujo sus relaciones diplomáticas en cumplimiento de la Resolución 757 del Consejo de Seguridad de la ONU, que instaba a todas las naciones a retirar a su personal diplomático de Belgrado. Sin embargo, poco después, en 1995, México restableció el estatus de embajada en su misión diplomática en Belgrado y estableció relaciones diplomáticas con la República Federal de Yugoslavia (reconstituida en 2003 como la unión estatal de Serbia y Montenegro), así como con las demás naciones sucesoras recién independizadas, incluyendo Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia y Macedonia del Norte.
Ambos países defienden la soberanía y la integridad territorial. Cuentan con el Mecanismo de Consulta Política, que celebró su séptima reunión en marzo de 2024. Ambos países se apoyan mutuamente en situaciones de crisis; por ejemplo, Serbia presta asistencia a México ante fenómenos naturales y otras coyunturas críticas.
México y Yugoslavia fueron miembros fundadores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En el caso de Yugoslavia, mantuvo la membresía hasta su disolución en 1992, tras la cual los Estados sucesores se unieron individualmente al organismo multilateral más importante del mundo. Ambos países son miembros del Grupo de los 77 y al igual que del Movimiento de Países No Alineados.
En 2023, el comercio bilateral alcanzó los 128 millones de dólares estadunidenses, muy por debajo del potencial de ambos países. En noviembre de 2025, las exportaciones de México a Serbia fueron de 1. 68 millones de dólares estadunidenses, mientras que las importaciones alcanzaron los 16,5 millones de dólares estadunidenses. Esto resulta en una balanza comercial negativa para México de 14. 8 millones de dólares estadounidenses.
El principal socio comercial de México, como es sabido, es Estados Unidos El principal socio comercial de Serbia es Alemania como país individual (tanto en exportaciones como en importaciones) y la Unión Europea, con la que Serbia efectúa el 59 por ciento de su comercio total, aunque la República Popular China (RP China) es ahora su segundo socio comercial más importante y la relación está en auge. Serbia es un participante activo y estratégico en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI). Se la considera uno de los países socios más importantes de Beijing en Europa, ya que actúa como una ruta logística crucial y una puerta de entrada al mercado europeo en general.
Situada en los Balcanes occidentales, Serbia constituye un puente terrestre vital para el transporte de mercancías chinas procedentes del puerto griego del Pireo (propiedad en gran medida e la empresa china COSCO) hacia Europa central y occidental. Beijing también ha invertido miles de millones de euros en Serbia para construir autopistas, puentes y redes ferroviarias de alta velocidad, como la importante línea ferroviaria que conecta Belgrado con Budapest. No menos importante es que las empresas chinas han invertido fuertemente en los sectores minero e industrial serbios, incluyendo extensas operaciones en la mina de cobre de Bor.
Si bien esta asociación ha impulsado significativamente la infraestructura local y la inversión extranjera directa, también coloca a Serbia en una situación delicada. Como país candidato a la adhesión a la Unión Europea, los profundos lazos financieros y políticos de Serbia con la RP China a veces generan fricciones con la UE, que ha expresado su preocupación por las implicaciones geopolíticas y la sostenibilidad de la deuda de estos préstamos.
Comparativamente el comercio México-Serbia es modesto. La principal venta de México a Serbia en noviembre de 2025 fue de maquinaria para el procesamiento de caucho o plásticos, o para la fabricación de productos a partir de estos materiales por un monto de 795 mil dólares. Los principales estados de origen de las ventas a Serbia fueron Querétaro (con 837 mil), Jalisco (con 736 mil) y San Luis Potosí (con 47. 8 mil).
Los principales productos que México compró a Serbia en noviembre de 2025 fueron maquinaria para limpiar, secar, rellenar, cerrar, sellar, encapsular o etiquetar botellas, latas, cajas, bolsas, etcétera, y maquinaria para airear bebidas (4. 16 millones de dólares). Los principales destinos de las compras realizadas a Serbia fueron Tlaxcala (con 3. 7 millones), Puebla (con 3. 32 millones) y Ciudad de México (1. 66 millones).
Dada la naturaleza de los principales productos comercializados (maquinaria de caucho, paneles eléctricos y repuestos para vehículos), las empresas de logística especializadas que operan entre América Latina y Europa Central y Oriental actúan como intermediarias. La posición de Serbia dentro del Acuerdo de Libre Comercio de Europa Central (CEFTA) y sus estrechos lazos comerciales con la Unión Europea convierten a los operadores logísticos con sede en la UE en intermediarios clave para las mercancías que entran o salen del país europeo. Esto es importante porque las relaciones comerciales bilaterales podrían desarrollarse de una manera diferente y más directa si se optara por suscribir un tratado bilateral de libre comercio. AL respecto, México cuenta con una vasta experiencia en la negociación de acuerdos de libre comercio (14 hasta la fecha) con diferentes regiones y países del mundo incluyendo los que ha signado con la Union Europea y con la asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).
A pesar de las limitadas relaciones económicas, la cooperación cultural es importante entre ambos países. Así, por ejemplo, existe una importante colaboración en actividades culturales, científicas y académicas entre ambos países. Ambas naciones actualizaron sus acuerdos de cooperación en 2020, abarcando educación, cultura y deportes para fortalecer los lazos, especialmente en ciencia e intercambios universitarios.
Los convenios generales de colaboración académica, científica y cultural entre la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad de Belgrado, así como entre la Universidad de Novi Sad y la Universidad Veracruzana y la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), representan experiencias importantes de cooperación.
En términos de fusión cultural, no se puede dejar de mencionar el fenómeno Yu-Mex. Los mariachis y las canciones rancheras hicieron bailar a Yugoslavia en los años 50 y 60 del siglo pasado. Yu-Mex es la música nacida de la fusión de las culturas mexicana y balcánica. El preludio fueron las películas mexicanas que se proyectaban en los cines de Yugoslavia tras la ruptura de Tito con la Unión Soviética y el deterioro de las relaciones con Estados Unidos. Así, para llenar el vacío cultural, se cree que el gobierno yugoslavo decidió importar películas mexicanas de la época dorada para proyectarlas en cines, donde fueron un éxito rotundo. Esto sucedió porque los temas de las películas mexicanas en ese entonces giraban principalmente en torno a la Revolución Mexicana, lo que transmitía un mensaje que las autoridades de Yugoslavia recibieron con agrado. Además, las películas mexicanas eran más económicas que las de Hollywood.
De manera más reciente, The Fernando Colunga Ultimate Experience, una banda de metal serbia nacida en 2010 para parodiar las telenovelas mexicanas, muestra nuevamente el éxito de Esmeralda, Poder y Pasión, María la del Barrio y su relevancia para la cultura pop en Serbia.
En los terrenos de paz y seguridad, personal militar mexicano participó en algunas de las primeras operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, aportando cuatro observadores militares a los Balcanes entre 1947 y 1950. Estos primeros observadores formaron parte de una primera generación de militares mexicanos que muestra el compromiso de larga data, aunque prudente y discreto de México, con las iniciativas internacionales de paz.
Por lo demás hay varios serbios que han residido en México. Siendo el fútbol tan popular en ambos países, no sorprende que varios futbolistas serbios se hayan unido a equipos mexicanos. El caso más destacado ha sido el de Bora Milutinovic, quien fue mediocampista del equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México (Pumas) entre 1972 y 1976. Tras su retiro como futbolista, regresó al Club Universidad como director técnico en 1980-1981 y el equipo universitario se proclamó campeón de la Liga Nacional. Posteriormente, fue nombrado entrenador de la Selección Nacional (en 1986, México alcanzó los cuartos de final por segunda vez en una Copa del Mundo). Dirigió a México en la conquista de la Copa Oro en 1996, habiendo sido también entrenador de las selecciones nacionales de Costa Rica, Estados Unidos, Nigeria y de la RP China.
Víctor Manuel Vucetich, mexicano de origen serbio y ex mediocampista defensivo, también ha sido entrenador de varios equipos importantes de fútbol en México (Tigres, Monterrey, Cruz Azul, Guadalajara), y fue entrenador de la Selección Nacional de México. Otros serbios que han jugado en equipos mexicanos incluyen a Miroslav Draganic (Tampico, 1980-82), Branko Davidovic (Veracruz, 1989-90), Vlada Stosic (Atlante, 1997), Goran Milojevic (América, 1997), Miroslav Čermelj (Pumas, 1997-98), Zoran Djuric (Monterrey, 1997-98), Zdenko Muf (Tecos, León, 1997-2001/2002, 2001), Aleksandar Janjic (Puebla, 1998), Milla Knezevic (Puebla, 1998), Vojimir Sindic (Puebla, 1998-99) y Uros Durdevic (Monterrey, 2011), entre otros.
A manera de reflexión final existe un gran potencial para profundizar las relaciones bilaterales en diferentes ámbitos, como el comercio, la inversión, la concertación política y la cooperación científica y cultural. La riqueza de ambas culturas representa una oportunidad donde el conocimiento de ambos idiomas puede desempeñar un papel fundamental.
El español es bastante popular y se entiende ampliamente en Serbia, en gran parte debido al alto consumo de telenovelas latinoamericanas desde la década de 1990, en una nueva era de influencia cultural mexicana en la región. Si bien el inglés y el alemán son los idiomas extranjeros más populares en las escuelas, el español tiene una gran influencia cultural y despierta un fuerte interés por aprenderlo, especialmente entre los jóvenes. Actualmente, el español no se enseña en las escuelas públicas de Serbia, ni la introducción de la cultura latinoamericana tiene relevancia en el país, pero esto podría cambiar. México es el país hispanohablante, por su demografía, más importante del mundo.
La literatura latinoamericana es relevante y cuenta con numerosos autores que merecen ser leídos. Lo mismo ocurre con la literatura serbia. Películas de diferentes países están disponibles en diversas plataformas, al igual que producciones específicas de países concretos a las que puede acceder público de todo el mundo, lo que puede despertar el interés por conocer otras culturas, como demuestran las telenovelas mexicanas en el caso de Serbia y Europa Oriental.
El conocimiento de México en Serbia es limitado. El conocimiento de Serbia en México también es limitado. Por lo tanto, existe la oportunidad de mejorar, tanto económicamente como mediante iniciativas de carácter cultural que pueden abrir espacios para otros planos como el comercial. México también puede servir de puente para Serbia en Latinoamérica y, a través de Serbia, México puede ampliar su conocimiento y cooperación en los Balcanes y Europa Oriental.




