Sheinbaum recula tras cargar contra gobierno de Trump: “no creo” que él ataque a México, afirma

En un claro intento por contrarrestar el efecto de sus declaraciones del domingo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dijo que ella no cree que detrás de la ofensiva contra México se encuentre el presidente Donald Trump.

Luego de su radical, beligerante y confrontativo discurso en contra del gobierno norteamericano, a quien acusó de injerencista, este lunes dijo que detrás de esa ofensiva no está el presidente Trump.

Así, luego de incluso convocar a movilizaciones en “todas las plazas públicas” de México para “defender la soberanía” frente a Estados Unidos, Sheinbaum dijo que la “ofensiva” viene de “ciertos sectores” de la ultraderecha y de algunas “oficinas”.

“Les confieso que yo no creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas, no lo creo”, declaró. Ello, a un día de decir que entre ambos países ya no hay colaboración, sino injerencismo hacia México.

A pesar de las numerosas declaraciones directas que ha hecho Trump en el sentido de que se encuentra en abierta “guerra” contra los carteles mexicanos, de que el país está gobernado por el crimen organizado y la advertencia de que actuará directamente, la presidenta apostó por culpar solo a algunos grupos de la supuesta embestida mediática y judicial en contra de la Cuarta Transformación.

“Son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación con México, que no están de acuerdo con el gobierno que encabezamos, por razones ideológicas principalmente”, dijo, sin identificar a dichos sectores.

Agregó que esos sectores “se juntan, pues, con los de la ultraderecha en México”.

“Esos sectores en México que se vinculan con sectores de derecha de todo el mundo y particularmente Estados Unidos, pues son los que se vinculan y buscan que no haya una buena relación entre nuestros países”.

Dichos grupos, según ella, estarían aliados con la ultraderecha mexicana para ir en contra de su administración, pues están en contra de perder sus privilegios y de que se ayude al “pueblo”. 

Y, como ha hecho en otras ocasiones, dijo que la relación entre México y Estados Unidos es muy buena, que hay mucha comunicación y diálogo en temas clave.

Más adelante, la presidenta dijo estar muy tranquila y serena pues tiene gran apoyo popular, como se demostró en la afluencia a los distintos mítines del domingo para su informe de segundo aniversario. Ello, a pesar de que se documentó ampliamente que una gran parte de los asistentes fueron acarreados por los gobiernos morenistas o por las estructuras partidistas de los estados.

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