De la promesa a la realidad

Si resumiéramos la historia de la Cuarta Transformación en una frase sería: la distancia entre el discurso y los resultados. El cambio que en 2018 prometió Andrés Manuel López Obrador significaba la construcción de un país más seguro, próspero, honesto y justo y, a pesar de que los resultados no fueron favorables, seis años después, Claudia Sheinbaum pidió a los mexicanos votar por la continuidad, asegurando que consolidaría el llamado segundo piso de la transformación.

Economía, el crecimiento que nunca llegó

López Obrador calificó repetidamente el crecimiento económico del periodo neoliberal como un fracaso y prometió que México crecería por encima del 4 por ciento anual. En realidad, su gobierno cerró con uno de los peores desempeños económicos de las últimas décadas. El crecimiento promedio apenas se acercó al 1 por ciento anual y fue insuficiente para generar la prosperidad que prometió.

Tampoco cumplió la promesa de reducir la desigualdad. La mayor parte de la riqueza nacional sigue concentrada en una minoría, mientras millones de mexicanos enfrentan condiciones de precariedad y la movilidad social permanece estancada.

Las cifras oficiales muestran que la acumulación extrema de riqueza sigue en manos del 1% más rico que percibe hasta 442 veces más que el 10 por ciento más pobre; el 11 por ciento más rico del país se queda con un porcentaje superior al 65 por ciento de los ingresos nacionales y el 50% de la población se reparte apenas el 23 por ciento.

Seguridad, salud y educación: promesas incumplidas

En seguridad, “abrazos, no balazos” se convirtió en el lema de una estrategia que, en teoría, atendería las causas de la violencia. El resultado fue el sexenio más violento de la historia reciente de México.

Las masacres continuaron, amplias regiones quedaron bajo control del crimen organizado y miles de familias siguen buscando a sus desaparecidos. El gobierno que tanto criticó la militarización terminó entregando a las Fuerzas Armadas responsabilidades inéditas en seguridad, infraestructura, puertos, aduanas y aeropuertos.

López Obrador acusó a gobiernos anteriores de haber convertido al país en un “narcoestado”. Sin embargo, durante su administración se multiplicaron los señalamientos contra gobernadores, alcaldes, legisladores y funcionarios vinculados a Morena por presuntos nexos con organizaciones criminales, varios de ellos sujetos a investigaciones en México y Estados Unidos.

En salud prometió un sistema como el de Dinamarca, pero en cambio, millones de mexicanos enfrentaron desabasto de medicamentos, hospitales saturados, falta de tratamientos especializados y un sistema destruido que tardará años en recuperarse de las decisiones tomadas el sexenio anterior.

El sistema educativo se estancó. Las evaluaciones internacionales muestran retrocesos preocupantes en aprendizaje y la calidad educativa dejó de ser prioridad.

El sector se convirtió en un campo de disputa ideológica y política. El gobierno devolvió poder a la CNTE y los conflictos magisteriales dejan a millones de estudiantes sin clases.

Corrupción, nepotismo y propaganda

Pero la mayor contradicción de la Cuarta Transformación se encuentra en el combate a la corrupción.

La promesa fue “barrerla” de arriba hacia abajo. Sin embargo, desde el inicio los escándalos acompañaron al movimiento de la 4T. El signo de la casa fue la adjudicación directa de contratos y la opacidad de las mega obras.

El Tren Maya, Dos Bocas, el AIFA y el Corredor Interoceánico fueron presentados con la promesa de que serían los motores de desarrollo nacional. Sin embargo, los sobrecostos, la falta de transparencia, la baja calidad de las construcciones y los subsidios con que operan a medias han generado más dudas que respuestas.

Dos Bocas no refina. El Tren Maya opera muy por debajo de las expectativas originales. El AIFA no fue el gran centro aeroportuario anunciado y el Corredor Interoceánico enfrenta importantes obstáculos operativos.

La infraestructura creada no sirvió como parte de una estrategia integral de desarrollo, sino como herramienta de propaganda política y los conflictos de interés y señalamientos contra personajes cercanos al poder, han terminado por debilitar la narrativa de honestidad y austeridad, principal bandera moral del obradorismo.

La promesa de acabar con el nepotismo y con los privilegios de las élites, acabó en la construcción de un nuevo entramado, donde familiares, amigos y operadores cercanos al poder ocupan posiciones estratégicas en gobiernos, congresos y estructuras partidistas.

La práctica que AMLO denunció durante años, terminó reproduciéndose con nuevos protagonistas y la consigna de “no somos iguales” quedó como un simple recurso propagandístico.

La diferencia entre el discurso y la realidad es tan grande que el famoso segundo piso no representa la consolidación de una transformación exitosa, sino la continuidad de un modelo que fracasó en cumplir lo que por años prometió y que se sostiene en la propaganda, la polarización, la mentira y en repetir promesas incumplidas.

Las promesas ganan elecciones, pero la historia acaba siendo escrita por la realidad y la 4T no resiste la prueba de los hechos.

X: @diaz_manuel

Autor

  • Manuel Díaz, un influyente empresario multidisciplinario con una notable carrera en Comercio Exterior, comenzó su viaje académico en San Francisco State University. Se graduó en relaciones internacionales y luego obtuvo una maestría en Negocios Internacionales, entre 1986 y 1991, período en el cual también se destacó como activista político.

    Con una presencia destacada en los medios como columnista en SDPNoticias, comentarista y conferencista en diversos foros, Manuel ha innovado en el ámbito empresarial. Su liderazgo en cargos como ex presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Comercio Exterior y ex Presidente de MTG en China reflejan su compromiso con el sector.

    Defensor comprometido del medio ambiente, vegano y protector de los bosques de Valle de Bravo, Manuel también ha demostrado una fuerte conciencia social. Su papel en la política no se queda atrás, ya que coordinó la campaña del PRD en Jalisco en 1994.

    Sus habilidades empresariales se reflejan en sus múltiples empresas como Supply Chain de México, Tacos Gus, Haste la hora de México y Grupo Ei. Actualmente, lidera Seko Logistics, en colaboración con el fondo de inversión Greenbriar.

    En su historia laboral, Manuel ha sido propietario y socio director de Grupo Ei Consultores, presidente de la misma empresa durante 19 años y 6 meses, y Managing Director en México para Seko Logistics y Expeditors International, donde trabajó durante 7 años.

    Consejero en diferentes empresas, amante de los vinos, y con una presencia destacada como asesor y analista político, Manuel Díaz representa una figura multifacética en el mundo de los negocios, la política y la sociedad mexicana. Su visión y experiencia lo colocan como un líder influyente y visionario, comprometido con un mundo diferente.
    Asesor y analista político, empresario y amante de los vinos

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