Los ciento un Solovinos y otros perros calientes

Así como cada medio de comunicación tiene cierto tipo de público, seguro los seguidores de los perros corresponden a algún perfil. Por eso me abandoné a la vagancia y redacte lo siguiente:

Laika: a sus seguidores les interesa el Universo y tal vez leyeron a Carl Sagan (o fingen que lo han hecho). La mayoría tiene más de 50 años.

Lassie: definitivamente los seguidores de esta perra famosa en los 40 del siglo pasado son los abuelos de quienes ahora se sienten padre o madre de los perros y ya no les dicen cachorros sino bebés y les llaman Juan, Carolina o Tomás, o sea, nombres de quienes ahora son algo así como bestias humanas.

Supercan: un seguidor de este animal con súper poderes tiene el mismo perfil de alguien que vota por el partido Nueva Alianza u organizaciones así, famosas porque tienen inversión pero son intrascendentes.

Pluto: el perfil de los fans de este can lo imagino así como que les gusta ser segundones de cualquier puesta en escena, siempre y cuando tengan un espacio asegurado porque si no se vuelve fieras y hacen lo que les diga la gente.

Peluchín: No confundir ese término con la caracterización de la pelvis en los 70 (“Qué bonito peluchín tienes, cielo”), es más bien un referente de quienes no tuvieron más infancia que ver el Canal de las estrellas (“Yo tengo un perrito que se llama Peluchín, chin, chin, y cuando lo acaricio, el se pone muy feliz”).

Wilson: Un seguidor de este can leyó a La familia Burrón y solo por eso tiene mi respeto.

Pongo: (no confundir con “Yo le pongo” o “Ellos le ponen”). El amante de este personaje está dispuesto siempre a sacrificarse por el otro, no sé, con la misma dulzura que ahora hace Martí Batres, por el bien de todos.

Tribilín: No confundir con el tribunal para menores, porque así se le decía en los 60 a esos sitios. Este es un perro sin mayores complicaciones, que le gusta a personas que, no sé, hoy en la noche o mañana en la mañana comentarán algo así como “adiós agosto, sorpréndeme septiembre” o dirán “noche lluviosa” cuando está lloviendo y así. (Tenoch López me corrige: Tribilín no es un perro y dejo el error al mismo tiempo que corrijo y, entonces, aquí agrego a Dino, de los Picapiedra, que la hacía de perro aunque no lo fuera).

Scooby-Doo: Quien sigue a este detective tiene la misma sensibilidad que Nicolás Alvarado al escribir sobre Juan Gabriel.

Hunt Duck: Quien simpatice con este animalito es uno de los pocos rastros que quedan de la Generación X.

Solovinos: (no condundir con ya saben quienes). Perros abandonados que llegan a las calles y se convierten en los más files seguidores, por lo regular “del pueblo”, o sea, por allá en los barrios. De esto podría desprenderse la pregunta de si sólo los Solovinos pueden salvar al pueblo pero esto ya es otro asunto.

Rufo: Suplico no confundir con el greñudo americanista reportero de Milenio, quien se siente muy simpático. El seguidor de este perro seguro creció con Plaza Sésamo y puede cantar la conocida composición “Mi patito de hule”

Snoopy: Esto es para quienes se sienten muy irónicos y como de mundo.

Beethoven: Son esos perros que concentran la atención de la familia feliz, la que quiere vivir la vida en paz y con trabajo, y pone su destino en manos de dios.

Fifi: Pido de la manera más atenta que no crean que esto alude al enemigo irreconciliable de clase o a editores que critiquen al gran líder. Se refiere a miembros de familias adineradas que viven sin trabajar y tienen dinero, digamos que como AMLO pero sin aceptarlo. Entonces, al referirnos a un perrito fifi aludimos a animales elegantes que le gustan a personas así como a Denise Dresser con todo y su peinadito de pompadour y su acento al hablar como si le diera un paro cardiaco a su quijada.

Rin Tin Tin: ¿Ustedes tienen contactos en Facebook que se sienten como de gran alcurnia y que son mexicanos solo por las circunstancias porque más bien sus raíces son europeas? Yo sí, y creo que este es el tipo de seguidores que tiene Rin Tin Tin.

Hachicko: Los fans de estos perros son los mismos amigos que te mandan una flor o una luz en la mañana para decirte que te quieren mucho, que dios ilumina tu camino o que tendrás un gran día si enfrentas a la adversidad con una sonrisa.

Golfo: Este perro nos gusta a quienes preferimos extraviarnos por la vida, estar con las reinas cuando aun se les podía decir así sin ser un maldito macho misógino y comer espaguetti a la luz de la noche para ver si la casualidad hace que dos corazones se fundan y lo festejen con aullidos y música de violines.

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