'Mea culpa' de Flynn no implica a nadie más que a sí mismo: Casa Blanca

El ‘mea culpa’ de Flynn no implica a nadie más que a sí mismo, según la Casa Blanca

La admisión de culpabilidad de Michael Flynn, exasesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, de haber mentido al FBI sobre sus contactos con oficiales rusos, no implica a nadie más que a sí mismo, afirmó este viernes el abogado de la Casa Blanca Ty Cobb, en una nota en la que además trató de desviar el tiro hacia la Presidencia de Obama.

“Nada en la admisión de culpabilidad o en los cargos implica a nadie más que al señor Flynn”, apuntó el abogado, quien definió al general de tres estrellas atrapado en el centro de la tormenta política como “un exfuncionario del gobierno de Obama” pues Flynn fue funcionario del gobierno de Trump “por 25 días”.

El falso testimonio de Flynn al FBI, agregó, “es un espejo del falso testimonio a funcionarios de la Casa Blanca que tuvieron como consecuencia su despido del cargo, en febrero de este año”.

Flynn admitió hoy ante un juez que mintió a agentes del FBI sobre sus contactos con un alto diplomático ruso, en los días previos a asumir el cargo como principal asesor del presidente en materia de seguridad nacional.

Al ser consultado por un juez del Distrito de Columbia sobre si deseaba declararse culpable, Flynn apenas respondió: “Sí, señor”. Esta admisión de culpabilidad es consecuencia de la investigación conducida por el Fiscal Especial Robert Mueller, sobre la posible colusión entre el comité de campaña de Trump y oficiales rusos durante la elección del año pasado.

Flynn, de 58 años de edad, fue acusado de ofrecer “falso testimonio” en “un asunto bajo jurisdicción de una rama del poder ejecutivo del gobierno de Estados Unidos“, según informó el Departamento de Justicia en una escueta nota oficial.

En diciembre de 2016, cuando ya había sido seleccionado por Trump para ser asesor de Seguridad Nacional en el gobierno en formación, Flynn mantuvo contacto con el entonces embajador de Rusia en Washington, Serguei Kislyak.

En esa conversación, Flynn discutió con Kislyak la necesidad de evitar una escalada de tensiones entre Washington y Moscú a raíz de las sanciones que el gobierno de Barack Obama imponía en ese momento a Rusia.

Sin embargo, Flynn ocultó informar sobre ese contacto a Trump y al vicepresidente Mike Pence, al asumir su cargo en la Casa Blanca. Casi de inmediato, el Departamento de Justicia alertó a la Casa Blanca que la continuidad de Flynn en su cargo lo exponía a ser chantajeado por esconder información sobre sus contactos con Kislyak.

Apenas 10 días después de asumir el cargo de Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Flynn era ya un problema grave para el gobierno de Trump y era visto siempre aislado en la sede presidencial. Así que el general retirado duró apenas 20 días en su cargo pues fue sumariamente despedido cuando se hizo público que había ocultado información.

De cualquier forma, al ser entrevistado por los agentes del FBI y del Departamento de Justicia, Flynn “voluntaria y conscientemente” ofreció informaciones falsas. Después de dejar el cargo, Flynn presentó documentos donde admitió que su empresa de consultoría había recibido pagos para cabildeos en favor del gobierno de Turquía.

Otros allegados a Trump durante la campaña electoral también ya fueron inculpados por el escándalo. El millonario abogado Paul Manafort, que llegó a ser el presidente del comité de campaña de Trump, y su auxiliar Rick Gates, fueron acusados de conspirar para lavar dinero provenientes de gobiernos extranjeros, en especial de Ucrania.

Por su parte, el operador político Georges Papadopoulos ya se declaró culpable de haber sostenido reuniones con funcionarios rusos para tratar de ensuciar la campaña de la aspirante Demócrata Hillary Clinton, y haber mentido a las autoridades al respecto.

Las sospechas sobre los contactos entre el equipo de Trump y Rusia durante la campaña e inmediatamente después de su victoria electoral, ya han provocado una tormenta política al nuevo gobierno. El propio nombramiento del fiscal Mueller se debió a que el secretario de justicia y fiscal general, Jeff Sessions, tuvo que recusarse de cualquier pesquisa sobre el caso, ya que también mantuvo contactos no divulgados con diplomáticos rusos.

Trump forzó posteriormente la renuncia del director del FBI, James Comey, por considerar que había permitido que las investigaciones se concentraran en Flynn. Comey denunció a sus asesores inmediatos lo que consideró una presión indebida de la Casa Blanca, y eso selló su propia suerte.

Según la prensa estadounidense, Mueller solicitó a la Casa Blanca la entrega de una extensa lista de documentos, incluyendo detalles referidos a las discusiones internas que condujeron a la destitución de Comey.

(Con información de El Universal)

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