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WASHINGTON — Los gobiernos de Moscú y Pekín fueron pioneros en usar una serie de técnicas en internet para provocar inconformidad y socavar las elecciones libres, esas estrategias fueron reveladas durante la campaña presidencial de Estados Unidos en 2016. Sin embargo, la iniciativa rusa para influir en las elecciones presidenciales estadounidenses forma parte de un desafío más grande y profundo para la democracia a nivel mundial.

Las tácticas de manipulación en internet tuvieron un papel importante en al menos otras diecisiete elecciones del año pasado. Desde las Filipinas, pasando por Ecuador y Turquía, hasta Kenia, los partidos en el poder les pagaron a comentaristas, troles, bots, sitios de noticias falsas y medios propagandísticos para influenciar el apoyo popular y, en esencia, promocionarse.

En las Filipinas, miembros de un “ejército del teclado” señalaron que podían ganar diez dólares al día por manejar cuentas de redes sociales que apoyaban a Rodrigo Duterte o atacaban a sus detractores en las vísperas de las elecciones presidenciales de mayo de 2016. Muchos de esos manipuladores de las redes sociales han estado activos durante su gobierno, con el fin de amplificar la impresión de un apoyo generalizado hacia sus brutales medidas para atacar el tráfico de drogas.

Durante la temporada de elecciones en Kenia en 2017, los bandos políticos les pagaron a equipos de blogueros, gente con influencia en las redes sociales y bots para influir en la opinión pública en línea. Por medio de etiquetas en Twitter, publicidad de Google y publicaciones patrocinadas en Facebook se desinformó y se divulgó propaganda y discursos de odio contra individuos y organizaciones afiliadas al bando político opuesto.

En el periodo previo a las elecciones presidenciales de Ecuador, se secuestraron cuentas de redes sociales de políticos, periodistas y activistas de oposición con el objetivo de usarlas para divulgar mensajes en contra del candidato vicepresidencial de oposición.

Los esfuerzos de las autoridades gubernamentales para influir y controlar las discusiones en línea van mucho más allá de las elecciones y han crecido cada año desde que Freedom House comenzó a rastrear el problema en 2009. Cuando la organización examinó la libertad en internet en 65 países durante 2016 y 2017 (87 por ciento de los usuarios de internet a nivel mundial), su proyecto Freedom on the Net (Libertad en la Red) encontró que casi la mitad de las naciones desplegaban alguna forma de manipulación para distorsionar la información en línea con el objetivo de permanecer en el poder y socavar a la oposición.

La práctica se ha vuelto bastante más generalizada y sofisticada en términos técnicos. Los bots, los productores de propaganda y los medios que transmiten noticias falsas explotan las redes sociales y buscan algoritmos para integrar contenido fiable de forma constante, con lo cual provocan una nueva amenaza de alcances devastadores para la democracia. Los peligros socavan las elecciones, el debate político y prácticamente cualquier otro aspecto del gobierno.

Más información: http://nyti.ms/2AUE00V

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