Eran las siete de la mañana del pasado 15 de mayo. Elementos del 75 batallón de infantería y patrullas repletas de policías estatales tomaron el control de la Secretaría de Seguridad Pública de Zihuatanejo, Guerrero.
Según informó luego el vocero del Grupo de Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, el alcalde perredista de Zihuatanejo, Gustavo García Bello, había pedido ayuda al gobierno estatal —del priísta Héctor Astudillo— porque su policía había sido infiltrada por un peligroso grupo criminal.
De acuerdo con el vocero, un grupo de civiles armados “tenía bajo su control la operación de la policía”:
“Nos llegó información de que quien estaba realmente mandando en la policía de Zihuatanejo era un delincuente y estaba adentro de las instalaciones”, declaró.
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