viernes 01 marzo 2024

AMLO se chinga 500 mil millones fuera de presupuesto. Las 5 Chingaderas de la 4T

por etcétera

Todo, todo es mentira en el actual gobierno. Es mentira el combate a la corrupción, el sistema de salud como Dinamarca, la honestidad, la justicia… Es mentira también la austeridad. 

En 2022 el gobierno de AMLO gastó medio billón de pesos por encima de lo programado y casi todo se fue al Ejército, la refinería y el Tren Maya. 

Ya en el descaro total, amenazó con encarcelar a jueces que liberen delincuentes, anunció OTRA fiesta autocelebratoria para el 1 de julio y, como en la pandemia, negó que hubiera muertos por la ola de calor. 

También dijo que bien podría disolver la SCJN con un simple decreto, pero no lo hace porque no es un dictador. La amenaza es clara. 

1.- AMLO gasta 500 mil millones de más, pero quitándole dinero a la salud 

En abierta contradicción al principio de “austeridad republicana”, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ejerció en 2022 el gasto público más elevado de la historia, pues se excedió 507 mil 595 millones de pesos sobre lo aprobado por la Cámara de Diputados.  

Un análisis de Javier Martínez, de Mexicanos Contra la Corrupción, indica que las secretarías más favorecidas con ampliaciones presupuestales fueron la Sedena, la Secretaría de Energía, la Secretaría de Hacienda, la de Turismo  y la Secretaría de Gobernación.   

Sedena tuvo un aumento presupuestal de 36% con respecto al año anterior.   

Dice el reportaje que “el aumento del gasto estuvo destinado principalmente a cubrir el sobrecosto del Tren Maya y la refinería de Dos Bocas”.  

¿Y el sistema de salud como el de Dinamarca? Pues contando los centavos, claro. El de 2022 fue el presupuesto más grande de la historia, pero la Secretaría de Salud no recibió más dinero, sino mucho menos.  

¿Y la seguridad? También se le quitó dinero.  

Así, mientras el sistema de salud se desmorona y vivimos el sexenio más violento de la historia, la Secretaría de Salud y la de Seguridad Pública, fueron las más castigadas con recortes presupuestales. 

A AMLO no le importa la gente. 

2.- AMLO organiza otro autefestejo y prohíbe aplausos para nadie más 

AMLO necesita del aplauso más que del oxígeno. Sabe que su fin político se acerca, que las miradas están puestas en las corcholatas y en quien pudiera sustituirlo. Por eso, para que no se olvide que es el máximo líder, convocó a OTRA fiesta del ego, para el 1 de julio. 

Según esto, es para celebrar el “triunfo del pueblo”, registrado en 2018, pero en realidad es para decirles a todos lo grandioso que es. Dijo que dará un “informe” y celebrará la democracia. 

Pero fue muy claro: esta fiesta es para mí y para nadie más. Nada que los porristas de Sheinbaum, Ebrard o Monreal van a gritarles “presidente”. No, señor.  

“Que eviten llevar porras a favor de los que están participando para ser coordinadores de la transformación, que no vayan a aplaudir a sus favoritos ni faltarle el respeto a nadie”, advirtió. 

No le quiten el reflector al presidente, por favor. ¡No le vaya a dar otro desmayo transitorio! 

3.- No disuelvo la Corte porque no pueda, sino porque no quiero 

Luego de que la SCJN sepultara, en definitiva, la totalidad del llamado Plan B de la reforma electoral, algo que AMLO ya veía venir, naturalmente se fue con todo hablando de la corrupción, el “supremo poder conservador”, la supuesta entrega a la oligarquía de los ministros y otras incoherencias. 

Los acusó de intromisión en las funciones del Poder Legislativo, algo falso. Y, por medio de un reportero de esos que preguntan lo que les encargan, lanzó una clara amenaza: yo puedo disolver la Corte. 

La cosa fue así: 

El reportero, como cosa suya, le pregunto por qué no emitía “un decreto” y cortaba “de tajo” con “toda esa corrupción”, refiriéndose a desaparecer a la Suprema Corte, tan corrupta, ella. 

Y AMLO, muy magnánimo, respondió que él bien podría hacerle como Ernesto Zedillo, que disolvió la Corte, pero que no lo hace para que no digan que es un dictador.  

Lo que no dijo AMLO es que la reforma de Ernesto Zedillo no se hizo para castigar a la Corte por “corrupta”, sino para dotarla de plena autonomía, algo que al presidente le enfurece. 

4.- Cuitláhuac García encarcela a una jueza, expande la amenaza y AMLO lo secunda 

La jueza veracruzana Angélica Sánchez fue encarcelada por órdenes del gobernador de este estado, Cuitláhuac García, por haber obedecido un mandato de un juez federal para liberar a un presunto delincuente. 

La jueza recibió un año de prisión preventiva.  

Tras el hecho hubo dos derivaciones. La primera, que el presidente López Obrador aplaudió lo ocurrido y dijo: nosotros haremos lo mismo. Es decir, el gobierno federal también encarcelará jueces.  

La segunda derivación: en Veracruz se advirtió, en una reunión privada, a un grupo de jueces, que no podrían conceder amparos o liberaciones a presuntos delincuentes sin antes pedir permiso. Si no recibían la autorización, el castigo sería la cárcel. 

Es decir, que el régimen de terror en contra del Poder Judicial ya comenzó. 

5.- AMLO niega muertes por ola de calor y después las acepta, diciendo que no es para tanto 

El 15 de junio la Secretaría de Salud informó de 6 muertes por causa de la ola de calor que azota el país.  

Cinco días después, el 20 de junio, AMLO dijo que no era cierto. “No tenemos como lo expresé la vez pasada, un informe así válido de que se hayan perdido vidas por el exceso de calor”.  

Un día después, el 21 de junio, salió a decir que sí, que había 8 muertes por la onda cálida. Ah, pero que no fueran sensacionalistas ni amarillistas, porque otros años se había muerto más gente. 

“Sí hay una tendencia amarillista, alarmista, con propósitos politiqueros”, puesto que en 2022 se murieron de calor 42 personas y esta temporada apenas van ocho.  

Así de miserable.  

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